/ sábado 18 de septiembre de 2021

La oración de Daniel

He leído varias veces el capitulo 9 del libro de Daniel; y llama mi atención algunas cosas que deben ser tomadas en cuenta en el tiempo en que oramos a Dios.

Lo primero, es la confesión que hace Daniel acerca del pecado. Dice en Daniel 9:3 “Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza”. Aquí vemos una actitud de humillación, y así exactamente es que necesitamos acercarnos a Dios en oración, no en soberbia, no en orgullo, no en arrogancia, sino humillados; pues aun David dice en el Salmo 51:17b, “…Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.

Regresando a Daniel 9:4-5 dice: “Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos, hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas”. Aquí lo que vemos, es la firme convicción que Daniel tenía acerca del pecado, es evidente que no buscaba justificarlo, ni minimizarlo, ni estaba buscando a quien culpar, de manera franca y abierta, primero reconociendo quién es Dios: “Grande, digno de ser temido”; y también dice: “Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hecho impíamente, hemos sido rebeldes, nos hemos apartado, hemos desobedecido”. Qué importante que en todo momento, pero de forma especial, en el tiempo de confesión, halla esa convicción de pecados, recordando que aunque seamos cristianos, aunque Jesucristo mora en nuestro corazón, todavía seguimos batallando con pecado; y en vez de tenerlo en poco, en vez de ignorarlo o justificarlo, hay que confesarlo, teniendo la convicción que Daniel tuvo.

Otro elemento importante en la oración, es lo que encontramos en Daniel 9:9, que dice: “De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos revelado”. Daniel sabía, estaba seguro y convencido, que aunque el pueblo se había rebelado contra Dios, si algo podían esperar de él, era su misericordia y perdón; y es que esta es la naturaleza de Dios, son dos atributos que definen parte del carácter divino. En Lamentaciones 3:22 y 23 dice: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias, nuevas son cada mañana, grande es su fidelidad”. Y en Isaías 55:7 dice: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. Daniel conocía a su Dios de tal manera que tenía la convicción de humillarse y de confesar su pecado; pero también la seguridad de la misericordia y el perdón divino.

Finalmente, en Daniel 9:18b dice: “…Porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias”. Estas palabras cómo han sido de ánimo y consuelo a mi vida en mis tiempos de oración, ya que al igual que Daniel, estoy convencido que la razón de que Dios atenderá mis ruegos, no es porque merezco que él me escuche, no es porque estoy confiado en mi propia justicia, pues a fin de cuentas soy un vil pecador, pero gloria al Señor, en lo que sí puedo confiar, es en sus muchas misericordias. ¡Amén! Que Dios nos permita tomar en cuenta estas verdades que encontramos en la oración de Daniel.

Iglesia Bíblica Bautista de San Luis Potosí.

Calle Nube # 560, colonia Garita de Jalisco.

Teléfono:444-841- 5387

Horarios: Domingo: 10:00 A.M., 12:00 P.M. y 4:00 P.M. Miércoles 7:00 P.M. (Virtual)

He leído varias veces el capitulo 9 del libro de Daniel; y llama mi atención algunas cosas que deben ser tomadas en cuenta en el tiempo en que oramos a Dios.

Lo primero, es la confesión que hace Daniel acerca del pecado. Dice en Daniel 9:3 “Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza”. Aquí vemos una actitud de humillación, y así exactamente es que necesitamos acercarnos a Dios en oración, no en soberbia, no en orgullo, no en arrogancia, sino humillados; pues aun David dice en el Salmo 51:17b, “…Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.

Regresando a Daniel 9:4-5 dice: “Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos, hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas”. Aquí lo que vemos, es la firme convicción que Daniel tenía acerca del pecado, es evidente que no buscaba justificarlo, ni minimizarlo, ni estaba buscando a quien culpar, de manera franca y abierta, primero reconociendo quién es Dios: “Grande, digno de ser temido”; y también dice: “Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hecho impíamente, hemos sido rebeldes, nos hemos apartado, hemos desobedecido”. Qué importante que en todo momento, pero de forma especial, en el tiempo de confesión, halla esa convicción de pecados, recordando que aunque seamos cristianos, aunque Jesucristo mora en nuestro corazón, todavía seguimos batallando con pecado; y en vez de tenerlo en poco, en vez de ignorarlo o justificarlo, hay que confesarlo, teniendo la convicción que Daniel tuvo.

Otro elemento importante en la oración, es lo que encontramos en Daniel 9:9, que dice: “De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos revelado”. Daniel sabía, estaba seguro y convencido, que aunque el pueblo se había rebelado contra Dios, si algo podían esperar de él, era su misericordia y perdón; y es que esta es la naturaleza de Dios, son dos atributos que definen parte del carácter divino. En Lamentaciones 3:22 y 23 dice: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias, nuevas son cada mañana, grande es su fidelidad”. Y en Isaías 55:7 dice: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. Daniel conocía a su Dios de tal manera que tenía la convicción de humillarse y de confesar su pecado; pero también la seguridad de la misericordia y el perdón divino.

Finalmente, en Daniel 9:18b dice: “…Porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias”. Estas palabras cómo han sido de ánimo y consuelo a mi vida en mis tiempos de oración, ya que al igual que Daniel, estoy convencido que la razón de que Dios atenderá mis ruegos, no es porque merezco que él me escuche, no es porque estoy confiado en mi propia justicia, pues a fin de cuentas soy un vil pecador, pero gloria al Señor, en lo que sí puedo confiar, es en sus muchas misericordias. ¡Amén! Que Dios nos permita tomar en cuenta estas verdades que encontramos en la oración de Daniel.

Iglesia Bíblica Bautista de San Luis Potosí.

Calle Nube # 560, colonia Garita de Jalisco.

Teléfono:444-841- 5387

Horarios: Domingo: 10:00 A.M., 12:00 P.M. y 4:00 P.M. Miércoles 7:00 P.M. (Virtual)

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