/ domingo 24 de mayo de 2020

Artículo Dominical

SIN PREVIA MEDITACIÓN, NO HAY ACCIÓN QUE SEA AUTÉNTICA

Es mucho lo que hacemos, y poco lo que pensamos. Y la meditación, también forma parte de la acción. Aunque para muchos: la acción es virtud, y la contemplación es pérdida de tiempo.

Y así como es necesario comer para estar satisfecho; de igual modo, se necesita meditar, para tener satisfacciones. Más aún, cuando falta la contemplación, se pierde el gusto por la vida.

Por eso, antes de emprender cualquier acción, es importante pensar en lo que vamos a hacer; para estar conscientes, de lo que estamos haciendo.

Porque muchos, no hacen lo que deben, ni lo que necesitan; tan solo se dedican a imitar. Y eso, nunca los dejará satisfechos.

Pero en estos tiempos, le dan más importancia a la acción, y hacen a un lado la contemplación; como si ésta fuera algo superfluo y poco esencial. Pero sin meditación, no hay manera de justificar nuestros actos.

El que trabaja y no medita, se convierte en máquina que se mueve en automático, y no sabe ni por qué; y así, acaba dejándose llevar por el vaivén de las circunstancias.

Mauricio Blondel, aborda el tema de la acción, y dice: “Es inútil oponer la contemplación a la acción, como si el pensamiento fuera un sistema de representaciones abstractas, separadas de la vida, y la acción un empuje ciego, inconsciente, irracional”. (La Acción).

Por eso, no hay que cargarse, ni a la derecha ni hacia a la izquierda; ni pura meditación, ni demasiada acción.

Hay que pensar en lo que sé hace, y hacer lo que se ha pensado; porque si pensamos demasiado, vivimos ausentes de la realidad; y si solo actuamos, cometeremos muchos errores.

Porque la acción, sin previa meditación, se vuelve un actuar ciego e inconsciente.

“La humanidad no está destinada a perecer por falta de conocimiento, sino por falta de contemplación”. (J. Heschel, God in search of man).

“Más allá del conocimiento científico, está el conocimiento por la contemplación, donde entra el estupor, la maravilla, el amor, la intuición, la emoción”. (R. Lucas L., Antropología y problemas bioéticos).

Porque la vida, no es solo trabajo. Éste es importante; pero no será óptimo ni eficaz, mientras no estemos conscientes de lo que estamos haciendo. Y si a la vida le falta el gozo de la contemplación y del amor, entonces vamos a vivir insatisfechos; porque algo va a estar faltando en nuestro vivir.

El que vive para trabajar se está olvidando de vivir; pero el que solo vive para meditar, se fuga de la realidad y también se ha olvidado de vivir.

Sigamos el consejo de Blondel, y aceptemos que la acción también incluye la contemplación. Y si ésta falta, estará faltando el ingrediente esencial, que le dé sentido a nuestra existencia.

Pbro. Lic. Salvador González Vásquez.

SIN PREVIA MEDITACIÓN, NO HAY ACCIÓN QUE SEA AUTÉNTICA

Es mucho lo que hacemos, y poco lo que pensamos. Y la meditación, también forma parte de la acción. Aunque para muchos: la acción es virtud, y la contemplación es pérdida de tiempo.

Y así como es necesario comer para estar satisfecho; de igual modo, se necesita meditar, para tener satisfacciones. Más aún, cuando falta la contemplación, se pierde el gusto por la vida.

Por eso, antes de emprender cualquier acción, es importante pensar en lo que vamos a hacer; para estar conscientes, de lo que estamos haciendo.

Porque muchos, no hacen lo que deben, ni lo que necesitan; tan solo se dedican a imitar. Y eso, nunca los dejará satisfechos.

Pero en estos tiempos, le dan más importancia a la acción, y hacen a un lado la contemplación; como si ésta fuera algo superfluo y poco esencial. Pero sin meditación, no hay manera de justificar nuestros actos.

El que trabaja y no medita, se convierte en máquina que se mueve en automático, y no sabe ni por qué; y así, acaba dejándose llevar por el vaivén de las circunstancias.

Mauricio Blondel, aborda el tema de la acción, y dice: “Es inútil oponer la contemplación a la acción, como si el pensamiento fuera un sistema de representaciones abstractas, separadas de la vida, y la acción un empuje ciego, inconsciente, irracional”. (La Acción).

Por eso, no hay que cargarse, ni a la derecha ni hacia a la izquierda; ni pura meditación, ni demasiada acción.

Hay que pensar en lo que sé hace, y hacer lo que se ha pensado; porque si pensamos demasiado, vivimos ausentes de la realidad; y si solo actuamos, cometeremos muchos errores.

Porque la acción, sin previa meditación, se vuelve un actuar ciego e inconsciente.

“La humanidad no está destinada a perecer por falta de conocimiento, sino por falta de contemplación”. (J. Heschel, God in search of man).

“Más allá del conocimiento científico, está el conocimiento por la contemplación, donde entra el estupor, la maravilla, el amor, la intuición, la emoción”. (R. Lucas L., Antropología y problemas bioéticos).

Porque la vida, no es solo trabajo. Éste es importante; pero no será óptimo ni eficaz, mientras no estemos conscientes de lo que estamos haciendo. Y si a la vida le falta el gozo de la contemplación y del amor, entonces vamos a vivir insatisfechos; porque algo va a estar faltando en nuestro vivir.

El que vive para trabajar se está olvidando de vivir; pero el que solo vive para meditar, se fuga de la realidad y también se ha olvidado de vivir.

Sigamos el consejo de Blondel, y aceptemos que la acción también incluye la contemplación. Y si ésta falta, estará faltando el ingrediente esencial, que le dé sentido a nuestra existencia.

Pbro. Lic. Salvador González Vásquez.

domingo 24 de mayo de 2020

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