/ martes 23 de junio de 2020

[Entrevista] Miguel se me fue muy rápido… en ocho días

Padre, altruista, trabajador. El gran amante del rey de los deportes, perdió la vida por el Coronavirus

La vida siempre te tira bolas curvas, simplemente sigue bateando. El lanzamiento correcto vendrá, pero cuando lo haga, asegúrate de estar listo para correr por todas las bases. Ésta es una frase de Rick Maksian para describir al béisbol, pero sin duda aplica a la vida de Miguel Enríquez Gutiérrez, quien el pasado 23 de abril, falleció víctima de Covid-19 en Ciudad Mante, Tamaulipas. Un hombre que se formó solo y que se acompañó siempre de su amada familia; este es un reconocimiento a su vida de esfuerzo y generosidad para la comunidad.

Excelente esposo, inigualable padre de familia, altruista, amante del rey de los deportes y devorador de libros; éstos son algunos, de los muchos calificativos que pueden describir a este hombre que en el mes de agosto estaba por cumplir los 60 años de edad, perdió la vida frente al Coronavirus, enfermedad que tiene presa a casi seis millones de personas en el mundo.

Miguel no supo en qué momento se contagió, sólo comenzó a sentir dolor de garganta y temperatura alta por dos días / cortesía

Dulce Ma. Morales, también oriunda de Ciudad Mante, Tamaulipas, su compañera de vida por 27 años, llama a la consciencia de la ciudadanía y les pide creer en el virus que se avistó por primera ocasión en el país asiático de China. “Es real, es dolor y fuerte”.

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Su esposa y su hijo Miguel no pudieron despedirse -aunque su hija Dulce alcanzó a tener algunas pláticas antes de su partida al convertirse en su cuidadora en el encierro del Covid-, éste mal no los dejó, sólo recibieron las cenizas de este hombre encantador, amoroso, culto y de una voz erizante.

Este hombre perdió la vida frente al Coronavirus y en el mes de agosto estaba por cumplir los 60 años de edad / cortesía

Contador Público de profesión, el gerente de la sucursal Mante de la empresa Nissan, no supo en qué momento se contagió, sólo comenzó a sentir dolor de garganta y temperatura alta por dos días, fue trasladado junto a su esposa que también enfermó. En el camino también su hija se contagió.

Contando moneditas

Nació y se formó en el que también es conocido como Lugar de Canoas, fue el tercero de cinco hijos -el sándwich como dicen-, desde temprana edad lo enseñaron a trabajar y formarse así mismo. Todos los días acompañaba a su papá que era empleado de la Coca Cola, ahí en la empresa, lo ponían a contar los centavos, fue eso lo que despertó su vocación por los números, ahí se enganchó de la contabilidad.

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“Su papá, desde chiquito se lo llevaba para recibir las rutas, y lo ponía a formar hileritas de a peso, de a centavo; de ahí, ya que alcanzó su mayoría de edad le dieron trabajo y ayudaba a su papá, estando trabajando, hizo su carrera, él se la pagó”.

Padre y altruista, amante del rey de los deportes y devorador de libros / cortesía

Al participar activamente en la empresa refresquera más importante del mundo, se le contrató y fue escalando peldaños hasta llegar a ser el gerente de la sucursal de Ciudad Valles, al mismo tiempo realizaba estudios nocturnos, su meta era su licenciatura que cursó en el Instituto Mantense de Estudios Profesionales, IMEP, de ahí vinieron otros logros laborales.

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“Él era una persona muy profesional, tenaz, responsable, honesto y generoso, siempre tuvo trabajo en empresas trasnacionales, trabajó para Grupo Tampico, Coca Cola, Cemex, Grupo Lala, Chevrolet, Volkswagen y Nissan, con excelentes resultados”.

Me gustaba todo de él

Ella de 29 y él de 33, se conocieron en un restaurante de su localidad, el padre de Dulce los presentó, fue amor a primera vista, se casaron y tuvieron a sus cuatitos Miguel que es médico veterinario en una granja de Iowa en Estados Unidos de América y Dulce que es nutrióloga en una afamada empresa de San Luis Potosí.

Miguel enfrentó el juego más difícil de su vida, al tener su turno al bate contra el peor lanzador de la historia “el Covid” que con el número 19, le lanzó un strike final / cortesía

“En menos de un año nos casamos, lo que me gustó de él, fue su voz, mi papá siempre me decía que me buscara un hombre trabajador, no un rico, porque el adinerado puede no ser trabajador y y un hombre trabajador siempre va a ser bueno. Era un hombre de complexión grande, me gustaba todo de él, su manera de expresarse, su forma de hablar, sabía mucho, hablaba de política, del tema que le pusieras te compartía algo, contagiaba su amor por la lectura, la fomentaba”.

Servicio a la Comunidad

Ya en su vida de matrimonio, los invitaron a participar en el grupo Rotary International, que es una organización internacional y club de servicio cuyo propósito es reunir a líderes empresariales y profesionales universitarios y no universitarios, para prestar servicios humanitarios en sus comunidades. Ellos, llevan décadas dedicados a los Rotarios, porque siempre tenían en mente ayudar a los demás, hoy esa labor perdió a uno de sus miembros, aunque su familia seguirá en la labor continuando su legado.

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“Hacíamos muchas cosas, nos reuníamos una vez a la semana, todo lo que hacíamos era para obras benéficas, había grupo de señoras y señores y de las actividades que se lograban salía dinero que se direccionaban a muchísimas obras benéficas, eran de todo tipo”.

Su grand slam

Apasionado del béisbol, devorador de libros, prefería los buenos géneros musicales y era amante de la familia.

“Así fuera un lugar humilde o pequeño, tenía que estar en un estadio”. Así describe Dulce el amor que Miguel sentía por el béisbol, fue fanático, pero de esos de hueso colorado, de los odiados por su poderío “Astros de Houston”, quizá lo sedujo su juego competitivo, de mucha garra, entrega y a veces mañosos por la lucha en el diamante del juego. No perdía una sola oportunidad para disfrutar de este deporte.

“Por la inseguridad –hay que recordar que Ciudad Mante, Tamaulipas, es considerada como la Narcococina de México, ahí operan al menos algunas de las 23 células de los principales cárteles del país- sacamos a nuestros hijos muy chicos de Mante, vivimos en Ciudad Victoria aquí en Tamaulipas, Ciudad Valles en San Luis Potosí, por eso procurábamos salir de vacaciones, andábamos como muéganos, siempre en familia, le gustaba el béisbol, siempre teníamos que estar en un estadio, antes de reservar avión, autobús, hotel, era reservar boletos para su pasión”.

Era tanto el aprecio que sentía por el conocido también como pelota base, que en las empresas en que participaba, fomentaba el deporte, es así que entre sus compañeros conformaba equipos de Softbol que es una derivación suave de su deporte favorito “aquí tenía un equipo en la Nissan, formó equipos en Mante, no era de béisbol, porque es difícil hacerlo aquí, porque no hay el tamaño de los campos y también el tipo de pelota es otro”.

Era un aguerrido lector además de asiduo seguidor de nuestro hermano El Sol de Tampico “siempre cada que íbamos a San Luis, me compraba un libro, quería que leyéramos, no quería que viéramos programas baratos de la televisión, buscaba que aprendiéramos algo, tenemos muchos libros y sus hijos leen mucho, los tres están clonados se devoran los libros, son responsables en su trabajo, como era él. Le gustaba leer, eso sí, todos los días compraba el periódico, esa es la mayor herencia que les dejó a mis hijos, la lectura”.

Guardaba admiración por la música del fundador de la banda de rock The Beatles, John Lennon, seguramente extasiado por las composiciones eclécticas que abarcan géneros musicales tan diversos como son el rock 'n' roll, el country, la balada pop, el folk-rock, el hard-rock, el rock psicodélico y experimental, el blues, el tin pan alley, el soul, el R&B, el avant-garde, entre otros.

La fatídica séptima entrada… ¿Cómo enfermó?

A él, le dieron los primeros síntomas… A sus 59 años de edad, tenía un cuadro peculiar de problemas de salud, solo contaba con un riñón -y el que tenía, estaba mal-, además enfrentaba esclerosis múltiple focal y segmentada, hipertensión, diabetes, obesidad, síntomas que aprovecha el Covid-19 para hacerse de sus presas.

Su nefrólogo radicado en el Estado de San Luis Potosí, le escribió en el mes de marzo de este año, para advertirle de la enfermedad y le pedía tomara reposo en casa, y se uniera a la Jornada Nacional de Sana Distancia, pero desobedeció las recomendaciones porque era muy trabajador y con una envidiable ética profesional “todos los más allegados sabían la situación de Miguel, de hecho su doctor le decía que a finales de abril tenían que iniciar protocolo para trasplante, le dijeron que se viniera a casa, tenía luz verde por parte de su empresa, pero siempre fue muy responsable, y nunca se guardó”.

Como la gran mayoría de infectados por Coronavirus, su familia desconoce en qué momento o dónde se contagió “tomó todas las prevenciones en casa y en el trabajo, todo lo que se puedan imaginar, y la verdad que no sabemos dónde lo pescó. Desde el momento que supimos nos guardamos, fuimos responsables de no contagiar a nadie, por los tiempos, le dieron primero a él los síntomas, a la semana a mí, y luego a mi hija, y ella se encargó de nosotros. Los tres nos infectamos, pero afortunadamente mi hija fue casi asintomática”.

A Miguel, le dio una tremenda fiebre y dolor de garganta, mientras que su esposa Dulce pasó por un cuadro de diarrea, dolor de cabeza y fiebre alta, su hija sólo un día pasó por un leve dolor de cabeza.

“Yo siento ahora que estamos a un mes de que se fue, que cuando dimos positivo, él sabía lo que le iba a pasar, por su condición, por su situación, porque dicen si tienes los problemas de salud que él tenía, es mortal, él sabía la situación, pero como que lo veíamos muy lejos, decíamos ¿en China?, de aquí a que llegue, sí teníamos todos los cuidados habidos y por haber, llegaba, se limpiaba, la ropa, tenía un tapete, todos los cuidados, pero nos tocó”.

Miguel se quedó en casa a partir del jueves y viernes santo -9 y 10 de abril-, para el sábado y domingo, tuvo temperatura, los tres días siguientes estuvieron bien, por eso se practicaron la prueba hasta el día 16 “fuimos con el doctor y a los tres días, nos dijeron que teníamos Covid-19, estábamos los tres en la recamara y lo que hizo mi hija fue que inmediatamente nos separó y nos empezaron a dar todo lo que dan para la enfermedad, el tempra, la azitromicina, el anticoagulante, todo, su nefrólogo de San Luis Potosí y un especialista de Tampico nos ayudaron, y mi hija nos manejó con ayuda también de sus amigos médicos de San Luis Potosí. Él nunca quiso internarse”.

Todo sucedió tan rápido

El fatídico momento ocurre cuando a Dulce, en un momento de este padecimiento le comenzó a faltar el aire, ella le advirtió a su marido que se iría al hospital, y de inmediato se solidarizó con el amor de su vida “me dijo, vámonos, yo me voy contigo, vámonos. A él, ya lo tuvieron que llevar en ambulancia porque ya le estábamos poniendo oxígeno, nos fuimos al CEMAIN -un hospital privado de esa localidad-, fallece el 23 de abril” y culmina suspirando “se me fue muy rápido”.

En la institución sanitaria consideraron que era importante sacarlo de un cuadro pulmonar que presentaba y pretendían realizarle una operación para comenzarlo a hemodializar, pero en la fría e impersonal camilla de operaciones, quedó tendido, no aguantó un fulminante infarto al corazón.

¿Hablaste todavía con él?, respondió con un helado y rotundo “no”, continúo “por un momento se paralizó todo, desde que la ambulancia vino por él aquí a la casa, nosotros ya no nos vimos, éramos vecinos de cuarto, él estaba en terapia y yo en otro, yo ya no volví a hablar con él, porque a él lo entubaron”.

¿Pudiste despedirte de él?, “no porque cuando salimos de aquí solo le dije que le echara ganas, que teníamos que ir a ver a Mike a Iowa, y ya, fue todo, pero no fue una despedida porque nunca nos imaginábamos que fuera a pasar eso, aparte porque estábamos con los mejores doctores, en ningún momento me pasó que iba a fallecer, siempre con la confianza y la fe en Dios”.

Sin adiós, pero con Dios

¿Cómo te enteras de la noticia?, “entró el doctor y me dijo, pero ya le había avisado a mi hermana, porque estábamos solos allá, le hablaron a mi hermana para decirle que había entrado en paro y que lo estaban tratando de reanimar, entonces ella me habla para decirme hay que pisarle con la oración, porque tenemos un grupo de oración, nos agarramos a hacerlo, y no sé cuánto tiempo pasó, entró el doctor a decirme, que ya se había ido, de hecho no le alcanzaron a hacerle la operación”.

¿Cómo fue el entierro?, “no hubo, eso fue lo más difícil de esta situación, mi hijo vive solo en Iowa, mi hija sola en la casa, yo sola en mi habitación, mi hermana y mi cuñado fueron a pagar el hospital, a reconocer el cuerpo, a arreglarse con la funeraria, cuando mueres de Covid, te tienen que incinerar, ellos hicieron todo el movimiento, yo no pude hacer nada, no podía”.

Con llanto y un profundo dolor a cuestas, de esos que salen desde la raíz del estómago, confiesa que aceptó ser entrevistada por El Sol de San Luis, sólo para decirle a la ciudadanía que esta enfermedad “es real, que es dolor y fuerte, yo viví la muerte de mis papás, pero hicimos misas, rosarios, la gente te abraza, te apapacha, tienes tu dolor, pero te reconfortan y aquí estuvimos solos físicamente, pero espiritualmente y a la distancia muchas oraciones, tuve muchos mensajes y llamadas de amigos que hasta hicieron letreros que mostraban desde sus carros, estuve sola, estoy muy triste porque se me fue mi marido, si lo conocieran, era un hombre grande, corpulento, lleno de vida, de energía, muy estricto en su trabajo, sus agencias siempre tuvieron los primeros lugares de ventas y se me fue en ocho días. Mucha gente lo quería a él, a mí, a mi familia, movimos a muchos con la oración, fuimos de los primeros que nos contagiamos aquí en Mante, pero hoy ya no está aquí”.

En su hogar, guarda las cenizas de su esposo, en espera de que termine esta infame pandemia, y poder reunir a la familia, espera poder vivir su duelo, con sus hijos, familia y amigos “hacerle una misa cuando esto pase, tenemos unas criptas donde están mis papas en la iglesia de San Antonio, pero hasta ahorita lo que quiero es tenerlo aquí en la casa”.

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La desobediencia civil a la Sana Distancia en México cada vez es mayor, pues según la Secretaria de Salud Federal cada semana sale una proporción mayor de gente a las calles, entre un tres o diez por ciento, dependiendo de qué estados de la república sean; por eso quien ha vivido en carne propia y por triplicado el Covid –murió su esposo de Coronavirus, ella tuvo la enfermedad y su hija fue casi asintomática- insiste en su mensaje: “no queremos que más gente pase lo que estamos viviendo, porque es muy duro y más en esta época. Mi hija y yo estamos en estudios para donar plasma para ayudar a que se mejoren las personas en estado crítico, lo importante es salvar vidas, no importa cuántas sean, lo apremiante es evitar lo que yo pasé”.

A manera de homenaje

En esta temporada de primavera, cayó el out 27 para finalizar; Miguel enfrentó el juego más difícil de su vida, al tener su turno al bate contra el peor lanzador de la historia “el Covid” que con el numero 19, le lanzó un strike final. Su último turno al bate, se convirtió en el número 27 de su vida. Ese, fue suficiente para llegar al mejor estadio sagrado, el campo de los sueños, el cielo. Le dio vuelta triunfal al cuadro, viendo las hazañas conquistadas en su vida.

La vida siempre te tira bolas curvas, simplemente sigue bateando. El lanzamiento correcto vendrá, pero cuando lo haga, asegúrate de estar listo para correr por todas las bases. Ésta es una frase de Rick Maksian para describir al béisbol, pero sin duda aplica a la vida de Miguel Enríquez Gutiérrez, quien el pasado 23 de abril, falleció víctima de Covid-19 en Ciudad Mante, Tamaulipas. Un hombre que se formó solo y que se acompañó siempre de su amada familia; este es un reconocimiento a su vida de esfuerzo y generosidad para la comunidad.

Excelente esposo, inigualable padre de familia, altruista, amante del rey de los deportes y devorador de libros; éstos son algunos, de los muchos calificativos que pueden describir a este hombre que en el mes de agosto estaba por cumplir los 60 años de edad, perdió la vida frente al Coronavirus, enfermedad que tiene presa a casi seis millones de personas en el mundo.

Miguel no supo en qué momento se contagió, sólo comenzó a sentir dolor de garganta y temperatura alta por dos días / cortesía

Dulce Ma. Morales, también oriunda de Ciudad Mante, Tamaulipas, su compañera de vida por 27 años, llama a la consciencia de la ciudadanía y les pide creer en el virus que se avistó por primera ocasión en el país asiático de China. “Es real, es dolor y fuerte”.

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Su esposa y su hijo Miguel no pudieron despedirse -aunque su hija Dulce alcanzó a tener algunas pláticas antes de su partida al convertirse en su cuidadora en el encierro del Covid-, éste mal no los dejó, sólo recibieron las cenizas de este hombre encantador, amoroso, culto y de una voz erizante.

Este hombre perdió la vida frente al Coronavirus y en el mes de agosto estaba por cumplir los 60 años de edad / cortesía

Contador Público de profesión, el gerente de la sucursal Mante de la empresa Nissan, no supo en qué momento se contagió, sólo comenzó a sentir dolor de garganta y temperatura alta por dos días, fue trasladado junto a su esposa que también enfermó. En el camino también su hija se contagió.

Contando moneditas

Nació y se formó en el que también es conocido como Lugar de Canoas, fue el tercero de cinco hijos -el sándwich como dicen-, desde temprana edad lo enseñaron a trabajar y formarse así mismo. Todos los días acompañaba a su papá que era empleado de la Coca Cola, ahí en la empresa, lo ponían a contar los centavos, fue eso lo que despertó su vocación por los números, ahí se enganchó de la contabilidad.

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“Su papá, desde chiquito se lo llevaba para recibir las rutas, y lo ponía a formar hileritas de a peso, de a centavo; de ahí, ya que alcanzó su mayoría de edad le dieron trabajo y ayudaba a su papá, estando trabajando, hizo su carrera, él se la pagó”.

Padre y altruista, amante del rey de los deportes y devorador de libros / cortesía

Al participar activamente en la empresa refresquera más importante del mundo, se le contrató y fue escalando peldaños hasta llegar a ser el gerente de la sucursal de Ciudad Valles, al mismo tiempo realizaba estudios nocturnos, su meta era su licenciatura que cursó en el Instituto Mantense de Estudios Profesionales, IMEP, de ahí vinieron otros logros laborales.

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“Él era una persona muy profesional, tenaz, responsable, honesto y generoso, siempre tuvo trabajo en empresas trasnacionales, trabajó para Grupo Tampico, Coca Cola, Cemex, Grupo Lala, Chevrolet, Volkswagen y Nissan, con excelentes resultados”.

Me gustaba todo de él

Ella de 29 y él de 33, se conocieron en un restaurante de su localidad, el padre de Dulce los presentó, fue amor a primera vista, se casaron y tuvieron a sus cuatitos Miguel que es médico veterinario en una granja de Iowa en Estados Unidos de América y Dulce que es nutrióloga en una afamada empresa de San Luis Potosí.

Miguel enfrentó el juego más difícil de su vida, al tener su turno al bate contra el peor lanzador de la historia “el Covid” que con el número 19, le lanzó un strike final / cortesía

“En menos de un año nos casamos, lo que me gustó de él, fue su voz, mi papá siempre me decía que me buscara un hombre trabajador, no un rico, porque el adinerado puede no ser trabajador y y un hombre trabajador siempre va a ser bueno. Era un hombre de complexión grande, me gustaba todo de él, su manera de expresarse, su forma de hablar, sabía mucho, hablaba de política, del tema que le pusieras te compartía algo, contagiaba su amor por la lectura, la fomentaba”.

Servicio a la Comunidad

Ya en su vida de matrimonio, los invitaron a participar en el grupo Rotary International, que es una organización internacional y club de servicio cuyo propósito es reunir a líderes empresariales y profesionales universitarios y no universitarios, para prestar servicios humanitarios en sus comunidades. Ellos, llevan décadas dedicados a los Rotarios, porque siempre tenían en mente ayudar a los demás, hoy esa labor perdió a uno de sus miembros, aunque su familia seguirá en la labor continuando su legado.

Te puede interesar esta nota: Misión de voluntarios con enfermos de Covid-19 en SLP

“Hacíamos muchas cosas, nos reuníamos una vez a la semana, todo lo que hacíamos era para obras benéficas, había grupo de señoras y señores y de las actividades que se lograban salía dinero que se direccionaban a muchísimas obras benéficas, eran de todo tipo”.

Su grand slam

Apasionado del béisbol, devorador de libros, prefería los buenos géneros musicales y era amante de la familia.

“Así fuera un lugar humilde o pequeño, tenía que estar en un estadio”. Así describe Dulce el amor que Miguel sentía por el béisbol, fue fanático, pero de esos de hueso colorado, de los odiados por su poderío “Astros de Houston”, quizá lo sedujo su juego competitivo, de mucha garra, entrega y a veces mañosos por la lucha en el diamante del juego. No perdía una sola oportunidad para disfrutar de este deporte.

“Por la inseguridad –hay que recordar que Ciudad Mante, Tamaulipas, es considerada como la Narcococina de México, ahí operan al menos algunas de las 23 células de los principales cárteles del país- sacamos a nuestros hijos muy chicos de Mante, vivimos en Ciudad Victoria aquí en Tamaulipas, Ciudad Valles en San Luis Potosí, por eso procurábamos salir de vacaciones, andábamos como muéganos, siempre en familia, le gustaba el béisbol, siempre teníamos que estar en un estadio, antes de reservar avión, autobús, hotel, era reservar boletos para su pasión”.

Era tanto el aprecio que sentía por el conocido también como pelota base, que en las empresas en que participaba, fomentaba el deporte, es así que entre sus compañeros conformaba equipos de Softbol que es una derivación suave de su deporte favorito “aquí tenía un equipo en la Nissan, formó equipos en Mante, no era de béisbol, porque es difícil hacerlo aquí, porque no hay el tamaño de los campos y también el tipo de pelota es otro”.

Era un aguerrido lector además de asiduo seguidor de nuestro hermano El Sol de Tampico “siempre cada que íbamos a San Luis, me compraba un libro, quería que leyéramos, no quería que viéramos programas baratos de la televisión, buscaba que aprendiéramos algo, tenemos muchos libros y sus hijos leen mucho, los tres están clonados se devoran los libros, son responsables en su trabajo, como era él. Le gustaba leer, eso sí, todos los días compraba el periódico, esa es la mayor herencia que les dejó a mis hijos, la lectura”.

Guardaba admiración por la música del fundador de la banda de rock The Beatles, John Lennon, seguramente extasiado por las composiciones eclécticas que abarcan géneros musicales tan diversos como son el rock 'n' roll, el country, la balada pop, el folk-rock, el hard-rock, el rock psicodélico y experimental, el blues, el tin pan alley, el soul, el R&B, el avant-garde, entre otros.

La fatídica séptima entrada… ¿Cómo enfermó?

A él, le dieron los primeros síntomas… A sus 59 años de edad, tenía un cuadro peculiar de problemas de salud, solo contaba con un riñón -y el que tenía, estaba mal-, además enfrentaba esclerosis múltiple focal y segmentada, hipertensión, diabetes, obesidad, síntomas que aprovecha el Covid-19 para hacerse de sus presas.

Su nefrólogo radicado en el Estado de San Luis Potosí, le escribió en el mes de marzo de este año, para advertirle de la enfermedad y le pedía tomara reposo en casa, y se uniera a la Jornada Nacional de Sana Distancia, pero desobedeció las recomendaciones porque era muy trabajador y con una envidiable ética profesional “todos los más allegados sabían la situación de Miguel, de hecho su doctor le decía que a finales de abril tenían que iniciar protocolo para trasplante, le dijeron que se viniera a casa, tenía luz verde por parte de su empresa, pero siempre fue muy responsable, y nunca se guardó”.

Como la gran mayoría de infectados por Coronavirus, su familia desconoce en qué momento o dónde se contagió “tomó todas las prevenciones en casa y en el trabajo, todo lo que se puedan imaginar, y la verdad que no sabemos dónde lo pescó. Desde el momento que supimos nos guardamos, fuimos responsables de no contagiar a nadie, por los tiempos, le dieron primero a él los síntomas, a la semana a mí, y luego a mi hija, y ella se encargó de nosotros. Los tres nos infectamos, pero afortunadamente mi hija fue casi asintomática”.

A Miguel, le dio una tremenda fiebre y dolor de garganta, mientras que su esposa Dulce pasó por un cuadro de diarrea, dolor de cabeza y fiebre alta, su hija sólo un día pasó por un leve dolor de cabeza.

“Yo siento ahora que estamos a un mes de que se fue, que cuando dimos positivo, él sabía lo que le iba a pasar, por su condición, por su situación, porque dicen si tienes los problemas de salud que él tenía, es mortal, él sabía la situación, pero como que lo veíamos muy lejos, decíamos ¿en China?, de aquí a que llegue, sí teníamos todos los cuidados habidos y por haber, llegaba, se limpiaba, la ropa, tenía un tapete, todos los cuidados, pero nos tocó”.

Miguel se quedó en casa a partir del jueves y viernes santo -9 y 10 de abril-, para el sábado y domingo, tuvo temperatura, los tres días siguientes estuvieron bien, por eso se practicaron la prueba hasta el día 16 “fuimos con el doctor y a los tres días, nos dijeron que teníamos Covid-19, estábamos los tres en la recamara y lo que hizo mi hija fue que inmediatamente nos separó y nos empezaron a dar todo lo que dan para la enfermedad, el tempra, la azitromicina, el anticoagulante, todo, su nefrólogo de San Luis Potosí y un especialista de Tampico nos ayudaron, y mi hija nos manejó con ayuda también de sus amigos médicos de San Luis Potosí. Él nunca quiso internarse”.

Todo sucedió tan rápido

El fatídico momento ocurre cuando a Dulce, en un momento de este padecimiento le comenzó a faltar el aire, ella le advirtió a su marido que se iría al hospital, y de inmediato se solidarizó con el amor de su vida “me dijo, vámonos, yo me voy contigo, vámonos. A él, ya lo tuvieron que llevar en ambulancia porque ya le estábamos poniendo oxígeno, nos fuimos al CEMAIN -un hospital privado de esa localidad-, fallece el 23 de abril” y culmina suspirando “se me fue muy rápido”.

En la institución sanitaria consideraron que era importante sacarlo de un cuadro pulmonar que presentaba y pretendían realizarle una operación para comenzarlo a hemodializar, pero en la fría e impersonal camilla de operaciones, quedó tendido, no aguantó un fulminante infarto al corazón.

¿Hablaste todavía con él?, respondió con un helado y rotundo “no”, continúo “por un momento se paralizó todo, desde que la ambulancia vino por él aquí a la casa, nosotros ya no nos vimos, éramos vecinos de cuarto, él estaba en terapia y yo en otro, yo ya no volví a hablar con él, porque a él lo entubaron”.

¿Pudiste despedirte de él?, “no porque cuando salimos de aquí solo le dije que le echara ganas, que teníamos que ir a ver a Mike a Iowa, y ya, fue todo, pero no fue una despedida porque nunca nos imaginábamos que fuera a pasar eso, aparte porque estábamos con los mejores doctores, en ningún momento me pasó que iba a fallecer, siempre con la confianza y la fe en Dios”.

Sin adiós, pero con Dios

¿Cómo te enteras de la noticia?, “entró el doctor y me dijo, pero ya le había avisado a mi hermana, porque estábamos solos allá, le hablaron a mi hermana para decirle que había entrado en paro y que lo estaban tratando de reanimar, entonces ella me habla para decirme hay que pisarle con la oración, porque tenemos un grupo de oración, nos agarramos a hacerlo, y no sé cuánto tiempo pasó, entró el doctor a decirme, que ya se había ido, de hecho no le alcanzaron a hacerle la operación”.

¿Cómo fue el entierro?, “no hubo, eso fue lo más difícil de esta situación, mi hijo vive solo en Iowa, mi hija sola en la casa, yo sola en mi habitación, mi hermana y mi cuñado fueron a pagar el hospital, a reconocer el cuerpo, a arreglarse con la funeraria, cuando mueres de Covid, te tienen que incinerar, ellos hicieron todo el movimiento, yo no pude hacer nada, no podía”.

Con llanto y un profundo dolor a cuestas, de esos que salen desde la raíz del estómago, confiesa que aceptó ser entrevistada por El Sol de San Luis, sólo para decirle a la ciudadanía que esta enfermedad “es real, que es dolor y fuerte, yo viví la muerte de mis papás, pero hicimos misas, rosarios, la gente te abraza, te apapacha, tienes tu dolor, pero te reconfortan y aquí estuvimos solos físicamente, pero espiritualmente y a la distancia muchas oraciones, tuve muchos mensajes y llamadas de amigos que hasta hicieron letreros que mostraban desde sus carros, estuve sola, estoy muy triste porque se me fue mi marido, si lo conocieran, era un hombre grande, corpulento, lleno de vida, de energía, muy estricto en su trabajo, sus agencias siempre tuvieron los primeros lugares de ventas y se me fue en ocho días. Mucha gente lo quería a él, a mí, a mi familia, movimos a muchos con la oración, fuimos de los primeros que nos contagiamos aquí en Mante, pero hoy ya no está aquí”.

En su hogar, guarda las cenizas de su esposo, en espera de que termine esta infame pandemia, y poder reunir a la familia, espera poder vivir su duelo, con sus hijos, familia y amigos “hacerle una misa cuando esto pase, tenemos unas criptas donde están mis papas en la iglesia de San Antonio, pero hasta ahorita lo que quiero es tenerlo aquí en la casa”.

Leer también: “Lonches con Amor”, a los más vulnerables

La desobediencia civil a la Sana Distancia en México cada vez es mayor, pues según la Secretaria de Salud Federal cada semana sale una proporción mayor de gente a las calles, entre un tres o diez por ciento, dependiendo de qué estados de la república sean; por eso quien ha vivido en carne propia y por triplicado el Covid –murió su esposo de Coronavirus, ella tuvo la enfermedad y su hija fue casi asintomática- insiste en su mensaje: “no queremos que más gente pase lo que estamos viviendo, porque es muy duro y más en esta época. Mi hija y yo estamos en estudios para donar plasma para ayudar a que se mejoren las personas en estado crítico, lo importante es salvar vidas, no importa cuántas sean, lo apremiante es evitar lo que yo pasé”.

A manera de homenaje

En esta temporada de primavera, cayó el out 27 para finalizar; Miguel enfrentó el juego más difícil de su vida, al tener su turno al bate contra el peor lanzador de la historia “el Covid” que con el numero 19, le lanzó un strike final. Su último turno al bate, se convirtió en el número 27 de su vida. Ese, fue suficiente para llegar al mejor estadio sagrado, el campo de los sueños, el cielo. Le dio vuelta triunfal al cuadro, viendo las hazañas conquistadas en su vida.

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