/ domingo 8 de marzo de 2020

Hablemos de Cine

EL HOMBRE INVISIBLE, de Leigh Whannell


Director: Leigh Whannell

Guión: Leigh Whannell, adaptación de la novela de H. G. Welles

Género: Terror

Intérpretes: Elizabeth Moss (Cecilia), Oliver Jackson Cohen (Adrian Griffin)



La novela de H. G. Wells escrita en 1897, sufre un cambio radical en una adaptación donde el personaje del hombre invisible es un psicópata enfundado en un magnate de la industria de la óptica.

El tipo llamado Adrian Griffin, tiene una fijación sobre su novia Cecilia, a la que somete en todos sentidos como un verdadero machín, sin que ella pueda hacer nada por evitarlo.

Sin embargo, Cecilia se arma de valor y diseña un plan para escapar de su opresor, una noche, mientras el sujeto duerme, la mujer logra salir de la casa y bajar hasta el camino donde su hermana pasa por ella logrando así, su ansiada libertad.

Refugiada en casa de un amigo, que es policía, Cecilia vive temerosa de que Griffin la encuentre, pero una noticia le trae la calma a su desesperación, Griffin se ha suicidado y al fin se ha podido librar del hombre que tanto daño le había hecho.

Los siguientes días son liberadores para Cecilia, vuelve a ver con optimismo la vida y muchos planes vienen a su mente, pero hay algo que no la deja en paz, tiene la sensación de que alguien está junto a ella y no puede evitar pensar en Griffin y en su retorcida mente.

Cuando muchas cosas extrañas se empiezan a dar, Cecilia ya no tiene dudas que Griffin es el causante de todo y que su muerte ha sido un engaño para que él, con el desarrollo de avanzadas tecnologías, ande impunemente por todas partes como un ente invisible, y lo peor, empieza a poner en evidencia a Cecilia para que la sociedad la considere una loca y la policía la acuse de actos criminales que ella no cometió.

Todo esto sucede en la película EL HOMBRE INVISIBLE, dirigida por Leigh Whannell que ha alcanzado notoriedad con cintas como “Upgrade, la máquina asesina” “La noche del demonio”, la saga de “Saw” donde ha sido guionista, director e intérprete en algunas de ellas.

En esta, su última cinta, el director de origen australiano, desarrolla un magnífico guión, que dirige de manera espléndida, consolidando con esta película un status creativo poco común desarrollando una interesante historia insertada en el género de terror y suspenso que destaca de una manera notable.

Y es que el director juega con el miedo de todos nosotros, miedo a lo desconocido, a lo que no se puede ver pero que uno sabe que ahí está, junto a uno, sin saber de qué se trata pero tan real que sufrimos en carne propia lo que Cecilia presiente a cada momento.

Al mismo tiempo, esos mismos miedos y angustias, los inserta en un problema tan presente en nuestros días como es el feminicidio, el acoso hacia las mujeres que se ven envueltas en maltratos de toda índole por sus parejas, hombres ruines que son capaces de todo para tener el control sobre la mujer.

El control que ejerce este tipo de hombres sobre la mujer es tan grande que aún muertos siguen presentes en la mente de sus víctimas cuyo desorden mental tarda en recuperarse de las heridas.

Eso le sucede a Cecilia y lo peor, es que nadie le cree, y la empiezan a tildar de loca, otro fenómeno común que sucede en la sociedad, ya que nadie sospecha de un hombre en apariencia intachable e incapaz de tanta atrocidad.

Con todo eso juega el director australiano, dándole vueltas de tuerca a su historia entre espacios cerrados, ubicando la cámara entre muros ya sea de casas grandes y elegantes o en departamentos donde la oscuridad de la noche juega un papel muy significativo que acrecienta el miedo a lo desconocido.

Esa cámara que se detiene por instantes en el pasillo o en la cocina, enfatiza el accionar de una Cecilia paralizada por el miedo, que se acrecienta con la música que nosotros escuchamos y nos pone en alerta a lo que vendrá, sin saber qué demonios va a pasar.

Es de destacar la actuación de Elizabeth Moss quien le da vida a la atormentada Cecilia. La actriz hace un singular trabajo trasmitiendo en todo momento sus angustias y sus miedos así como también su transformación para tener el arrojo y la valentía para enfrentarse a lo inevitable, a lo que el destino le tiene reservado.

En ese sentido, la interpretación de Moss, como la víctima de un hombre violento y acosador, es un reflejo fiel de la mujer que ha podido superar sus miedos y transformarse en otra mujer, empoderada y dueña de sí misma, en su justa dimensión. Muy interesante

E mail: ernestorobledo@hotmail.com


EL HOMBRE INVISIBLE, de Leigh Whannell


Director: Leigh Whannell

Guión: Leigh Whannell, adaptación de la novela de H. G. Welles

Género: Terror

Intérpretes: Elizabeth Moss (Cecilia), Oliver Jackson Cohen (Adrian Griffin)



La novela de H. G. Wells escrita en 1897, sufre un cambio radical en una adaptación donde el personaje del hombre invisible es un psicópata enfundado en un magnate de la industria de la óptica.

El tipo llamado Adrian Griffin, tiene una fijación sobre su novia Cecilia, a la que somete en todos sentidos como un verdadero machín, sin que ella pueda hacer nada por evitarlo.

Sin embargo, Cecilia se arma de valor y diseña un plan para escapar de su opresor, una noche, mientras el sujeto duerme, la mujer logra salir de la casa y bajar hasta el camino donde su hermana pasa por ella logrando así, su ansiada libertad.

Refugiada en casa de un amigo, que es policía, Cecilia vive temerosa de que Griffin la encuentre, pero una noticia le trae la calma a su desesperación, Griffin se ha suicidado y al fin se ha podido librar del hombre que tanto daño le había hecho.

Los siguientes días son liberadores para Cecilia, vuelve a ver con optimismo la vida y muchos planes vienen a su mente, pero hay algo que no la deja en paz, tiene la sensación de que alguien está junto a ella y no puede evitar pensar en Griffin y en su retorcida mente.

Cuando muchas cosas extrañas se empiezan a dar, Cecilia ya no tiene dudas que Griffin es el causante de todo y que su muerte ha sido un engaño para que él, con el desarrollo de avanzadas tecnologías, ande impunemente por todas partes como un ente invisible, y lo peor, empieza a poner en evidencia a Cecilia para que la sociedad la considere una loca y la policía la acuse de actos criminales que ella no cometió.

Todo esto sucede en la película EL HOMBRE INVISIBLE, dirigida por Leigh Whannell que ha alcanzado notoriedad con cintas como “Upgrade, la máquina asesina” “La noche del demonio”, la saga de “Saw” donde ha sido guionista, director e intérprete en algunas de ellas.

En esta, su última cinta, el director de origen australiano, desarrolla un magnífico guión, que dirige de manera espléndida, consolidando con esta película un status creativo poco común desarrollando una interesante historia insertada en el género de terror y suspenso que destaca de una manera notable.

Y es que el director juega con el miedo de todos nosotros, miedo a lo desconocido, a lo que no se puede ver pero que uno sabe que ahí está, junto a uno, sin saber de qué se trata pero tan real que sufrimos en carne propia lo que Cecilia presiente a cada momento.

Al mismo tiempo, esos mismos miedos y angustias, los inserta en un problema tan presente en nuestros días como es el feminicidio, el acoso hacia las mujeres que se ven envueltas en maltratos de toda índole por sus parejas, hombres ruines que son capaces de todo para tener el control sobre la mujer.

El control que ejerce este tipo de hombres sobre la mujer es tan grande que aún muertos siguen presentes en la mente de sus víctimas cuyo desorden mental tarda en recuperarse de las heridas.

Eso le sucede a Cecilia y lo peor, es que nadie le cree, y la empiezan a tildar de loca, otro fenómeno común que sucede en la sociedad, ya que nadie sospecha de un hombre en apariencia intachable e incapaz de tanta atrocidad.

Con todo eso juega el director australiano, dándole vueltas de tuerca a su historia entre espacios cerrados, ubicando la cámara entre muros ya sea de casas grandes y elegantes o en departamentos donde la oscuridad de la noche juega un papel muy significativo que acrecienta el miedo a lo desconocido.

Esa cámara que se detiene por instantes en el pasillo o en la cocina, enfatiza el accionar de una Cecilia paralizada por el miedo, que se acrecienta con la música que nosotros escuchamos y nos pone en alerta a lo que vendrá, sin saber qué demonios va a pasar.

Es de destacar la actuación de Elizabeth Moss quien le da vida a la atormentada Cecilia. La actriz hace un singular trabajo trasmitiendo en todo momento sus angustias y sus miedos así como también su transformación para tener el arrojo y la valentía para enfrentarse a lo inevitable, a lo que el destino le tiene reservado.

En ese sentido, la interpretación de Moss, como la víctima de un hombre violento y acosador, es un reflejo fiel de la mujer que ha podido superar sus miedos y transformarse en otra mujer, empoderada y dueña de sí misma, en su justa dimensión. Muy interesante

E mail: ernestorobledo@hotmail.com


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