/ domingo 23 de febrero de 2020

Hablemos de Cine

Hablemos de una película bonita, el estreno esta semana de EL LLAMADO SALVAJE es una invitación alegre a la aventura, un convite para que cada espectador se olvide del estrés y los problemas y se sumerja en la sala de cine para hacer un viaje a las extensas tierras del Yukón, un lugar remoto del Canadá donde se tiene la sensación de estar parado más allá del fin del mundo.

EL LLAMADO SALVAJE es una adaptación de la novela “El llamado de la selva” de Jack London, cuya variante principal es el personaje de John Thorton, interpretado por el mismísimo Harrison Ford, en un papel ajeno a las grandes producciones a las que nos tiene acostumbrado.

Pero, ¿de qué trata la película? Es la historia de Buck, un perro San Bernardo que vive cómodamente con una familia que radica en California donde lo único que hace es jugar, comer, dormir y disfrutar de la casa familiar con todas sus comodidades donde el can, de una manera desparpajada, no se preocupa de nada mientras disfruta de la tolerancia a sus caprichos y el festejo de sus monadas.

Todo marcha de maravilla para Buck hasta que un día sus dueños deciden mudarse a Alaska y Buck experimentará el cambio de vida de una manera abrupta.

Estamos en el lejano año de 1890 en la época de la fiebre del oro y ahí, en ese ambiente hostil, pronto Buck será enganchado a un trineo de perros donde sufrirá lo indescriptible al lado de la manada que, contra todos los pronósticos por ser el más débil, pronto se verá como el gran líder que decide y marca el ritmo a seguir.

En ese entorno tan difícil se dará el encuentro de Buck con John Thorton, un hombre solitario con alma de errante que busca refugio a sus penurias en la inmensidad de aquel lugar. Thorton y Buck iniciarán una travesía que los llevará a sitios increíbles y majestuosos mientras ambos van encontrándose a sí mismos al mismo tiempo que experimentan una sensación de libertad y sosiego consigo mismo.

El director de la película es Chris Sanders (Cómo entrenar a tu dragón, Lilo y Stich, Los Croods) quien hace un híbrido mezclando actores de carne y hueso con la animación de alta tecnología, un sistema que no termina de cuajar ni de amoldarse ante esos cambios bruscos que se dan entre escenas o hasta en cada cuadro.

Porque si bien es cierto que los efectos visuales son magníficos y espectaculares, estos terminan desentonando cuando se mezclan con los personajes humanos, en ese momento, la magia se pierde y todo se empieza a notar falso y uno desearía que mejor todo fuera digital y hasta podría verse más genuino.

Pese a todo lo anterior, la cinta es muy entretenida, la aventura escrita por Jack London sigue intacta y resulta encantadora y muy disfrutable además de aleccionadora si se ve como una historia de superación, de esperanza, que nos muestra a seres indómitos, que toman riesgos afrontándolos de frente y con la mirada altiva,

Visto de otra manera, la historia nos habla también de la redención, de ese encuentro consigo mismo donde se confronta la realidad con el pasado lleno de lastres y de amarguras que pesan demasiado y que apenas permiten respirar, pero que también sirven y son el punto de partida para fortalecer el cuerpo y el espíritu ante los vaivenes de la vida.

En ese sentido John Thorton encuentra la salvación en el perro Buck mientras le ayuda a recuperar su libertad; en esos momentos, ambos se han transformado, ya son seres libres y están listos para la aventura y la contemplación de la vida.

Y es que a final de cuentas la película es un canto a la naturaleza, a su belleza y majestuosidad a la que el ser humano debe de respetar además de cuidar y admirar antes de que sea demasiado tarde y ella se cobre las atrocidades que le hacemos.

Desde este punto de vista, la cinta cumple cabalmente con el espíritu de la obra de London, el filme es un agasajo visual con vistas fantásticas a donde los personajes fijan su mirada, casi siempre viendo al horizonte, hasta donde la vista les alcanza y se pierde deseando estar allá solamente para divisar otro horizonte más, otro camino que los lleve a lo ignoto, a lo desconocido, en un deseo de verlo todo antes de que la vida se termine.

EL CAMINO SALVAJE lo espera para que usted viva su propia aventura y si tiene mascota, mucho mejor, tendrá nuevas razones para quererla más.


Correo electrónico: ernestorobledo@hotmail.com

Hablemos de una película bonita, el estreno esta semana de EL LLAMADO SALVAJE es una invitación alegre a la aventura, un convite para que cada espectador se olvide del estrés y los problemas y se sumerja en la sala de cine para hacer un viaje a las extensas tierras del Yukón, un lugar remoto del Canadá donde se tiene la sensación de estar parado más allá del fin del mundo.

EL LLAMADO SALVAJE es una adaptación de la novela “El llamado de la selva” de Jack London, cuya variante principal es el personaje de John Thorton, interpretado por el mismísimo Harrison Ford, en un papel ajeno a las grandes producciones a las que nos tiene acostumbrado.

Pero, ¿de qué trata la película? Es la historia de Buck, un perro San Bernardo que vive cómodamente con una familia que radica en California donde lo único que hace es jugar, comer, dormir y disfrutar de la casa familiar con todas sus comodidades donde el can, de una manera desparpajada, no se preocupa de nada mientras disfruta de la tolerancia a sus caprichos y el festejo de sus monadas.

Todo marcha de maravilla para Buck hasta que un día sus dueños deciden mudarse a Alaska y Buck experimentará el cambio de vida de una manera abrupta.

Estamos en el lejano año de 1890 en la época de la fiebre del oro y ahí, en ese ambiente hostil, pronto Buck será enganchado a un trineo de perros donde sufrirá lo indescriptible al lado de la manada que, contra todos los pronósticos por ser el más débil, pronto se verá como el gran líder que decide y marca el ritmo a seguir.

En ese entorno tan difícil se dará el encuentro de Buck con John Thorton, un hombre solitario con alma de errante que busca refugio a sus penurias en la inmensidad de aquel lugar. Thorton y Buck iniciarán una travesía que los llevará a sitios increíbles y majestuosos mientras ambos van encontrándose a sí mismos al mismo tiempo que experimentan una sensación de libertad y sosiego consigo mismo.

El director de la película es Chris Sanders (Cómo entrenar a tu dragón, Lilo y Stich, Los Croods) quien hace un híbrido mezclando actores de carne y hueso con la animación de alta tecnología, un sistema que no termina de cuajar ni de amoldarse ante esos cambios bruscos que se dan entre escenas o hasta en cada cuadro.

Porque si bien es cierto que los efectos visuales son magníficos y espectaculares, estos terminan desentonando cuando se mezclan con los personajes humanos, en ese momento, la magia se pierde y todo se empieza a notar falso y uno desearía que mejor todo fuera digital y hasta podría verse más genuino.

Pese a todo lo anterior, la cinta es muy entretenida, la aventura escrita por Jack London sigue intacta y resulta encantadora y muy disfrutable además de aleccionadora si se ve como una historia de superación, de esperanza, que nos muestra a seres indómitos, que toman riesgos afrontándolos de frente y con la mirada altiva,

Visto de otra manera, la historia nos habla también de la redención, de ese encuentro consigo mismo donde se confronta la realidad con el pasado lleno de lastres y de amarguras que pesan demasiado y que apenas permiten respirar, pero que también sirven y son el punto de partida para fortalecer el cuerpo y el espíritu ante los vaivenes de la vida.

En ese sentido John Thorton encuentra la salvación en el perro Buck mientras le ayuda a recuperar su libertad; en esos momentos, ambos se han transformado, ya son seres libres y están listos para la aventura y la contemplación de la vida.

Y es que a final de cuentas la película es un canto a la naturaleza, a su belleza y majestuosidad a la que el ser humano debe de respetar además de cuidar y admirar antes de que sea demasiado tarde y ella se cobre las atrocidades que le hacemos.

Desde este punto de vista, la cinta cumple cabalmente con el espíritu de la obra de London, el filme es un agasajo visual con vistas fantásticas a donde los personajes fijan su mirada, casi siempre viendo al horizonte, hasta donde la vista les alcanza y se pierde deseando estar allá solamente para divisar otro horizonte más, otro camino que los lleve a lo ignoto, a lo desconocido, en un deseo de verlo todo antes de que la vida se termine.

EL CAMINO SALVAJE lo espera para que usted viva su propia aventura y si tiene mascota, mucho mejor, tendrá nuevas razones para quererla más.


Correo electrónico: ernestorobledo@hotmail.com

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