/ miércoles 19 de enero de 2022

Eureka

Múltiples miradas en la educación; no permitas la exclusión, ni la agresión

No tener miedo a pensar distinto

La película “No mires al cielo”, es un reflejo del egoísmo de los actores en la sociedad actual, frente a situaciones de riesgo; al final lo que daña a una persona, perjudicará a toda la humanidad, de una u otra manera, todo nos llega y le llegará. Una situación muy similar con el momento actual ante la pandemia Covid-19, frente a un mundo casi al 100% vacunado, un mundo con un mínimo de esta protección.

Cada quien ve la realidad desde su ángulo; en ocasiones se puede comprender la indiferencia, pero nunca en el sector educativo; es lamentable cuando se quiere imponer una mirada única, al final los resultados siempre son negativos, sólo incluyen a quienes coinciden al 100% con quien toma decisiones, es decir, quien tiene poder. Nunca olvidemos que la educación es el eje central del bienestar humano, recordemos los sietes saberes del gran, por supuesto me pongo de pie, Edgar Morin. En el primero afirma que se necesita una educación que cure la ceguera del conocimiento, entender que el conocimiento humano es frágil y está expuesto a errores de percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, de la propia cultura, al conformismo y egocentrismo, etc. En el segundo saber se ubica que la educación garantice el conocimiento pertinente. Ante el número de problemas es necesario diferenciar los que son problemas clave; por supuesto, desvelando el contexto, lo global, lo multidimensional y la interacción compleja. En el tercero está enseñar la condición humana, quiénes somos es una cuestión inseparable de dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Todo desarrollo verdaderamente humano significa comprender al hombre como conjunto y a la humanidad como una y diversa; el mayor error en la educación es incluir a quienes coinciden y excluir a quienes no; no por ser famoso se tiene el conocimiento que más apoya a la sociedad.

El cuarto saber es enseñar la identidad terrenal, no sólo para percibir mejor los problemas, sino para elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra Tierra considerada como última y primera patria. El quinto es enfrentar las incertidumbres como en la actualidad, existen algunos núcleos de certeza, pero son muy reducidos, navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certezas, no viceversa.

En el sexto establecido por Morin se constata que comunicación no implica comprensión. La verdadera comprensión exige establecer sociedades democráticas, en los espacios micros y macros, de lo contrario entonces se vive en la intolerancia y en la esclavitud de lo que unos o unas piensan saber; frecuentemente se critican las políticas nacionales, primero deberíamos hacer un evaluación de la educación en casa, pasando por todos los niveles.

Y como el séptimo, está la ética del género humano. El respeto a la diversidad significa que la democracia no se identifica con la dictadura de la mayoría, ni con el más famoso. Morin se ha dedicado a postular cambios concretos en el sistema educativo, desde la etapa de primaria hasta la universidad: la no fragmentación de los saberes, la reflexión sobre lo que se enseña y la elaboración de un paradigma de relación circular entre las partes y el todo, lo simple y lo complejo. No en el discurso, en la acción.

Ojalá se comunique.

E-mail:

lizyuaslp@gmail.com

Instagram:

@lizynavarrozamora

Twitter:

@LizyNavarro

Facebook:

Lizy Navarro.

Múltiples miradas en la educación; no permitas la exclusión, ni la agresión

No tener miedo a pensar distinto

La película “No mires al cielo”, es un reflejo del egoísmo de los actores en la sociedad actual, frente a situaciones de riesgo; al final lo que daña a una persona, perjudicará a toda la humanidad, de una u otra manera, todo nos llega y le llegará. Una situación muy similar con el momento actual ante la pandemia Covid-19, frente a un mundo casi al 100% vacunado, un mundo con un mínimo de esta protección.

Cada quien ve la realidad desde su ángulo; en ocasiones se puede comprender la indiferencia, pero nunca en el sector educativo; es lamentable cuando se quiere imponer una mirada única, al final los resultados siempre son negativos, sólo incluyen a quienes coinciden al 100% con quien toma decisiones, es decir, quien tiene poder. Nunca olvidemos que la educación es el eje central del bienestar humano, recordemos los sietes saberes del gran, por supuesto me pongo de pie, Edgar Morin. En el primero afirma que se necesita una educación que cure la ceguera del conocimiento, entender que el conocimiento humano es frágil y está expuesto a errores de percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, de la propia cultura, al conformismo y egocentrismo, etc. En el segundo saber se ubica que la educación garantice el conocimiento pertinente. Ante el número de problemas es necesario diferenciar los que son problemas clave; por supuesto, desvelando el contexto, lo global, lo multidimensional y la interacción compleja. En el tercero está enseñar la condición humana, quiénes somos es una cuestión inseparable de dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Todo desarrollo verdaderamente humano significa comprender al hombre como conjunto y a la humanidad como una y diversa; el mayor error en la educación es incluir a quienes coinciden y excluir a quienes no; no por ser famoso se tiene el conocimiento que más apoya a la sociedad.

El cuarto saber es enseñar la identidad terrenal, no sólo para percibir mejor los problemas, sino para elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra Tierra considerada como última y primera patria. El quinto es enfrentar las incertidumbres como en la actualidad, existen algunos núcleos de certeza, pero son muy reducidos, navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certezas, no viceversa.

En el sexto establecido por Morin se constata que comunicación no implica comprensión. La verdadera comprensión exige establecer sociedades democráticas, en los espacios micros y macros, de lo contrario entonces se vive en la intolerancia y en la esclavitud de lo que unos o unas piensan saber; frecuentemente se critican las políticas nacionales, primero deberíamos hacer un evaluación de la educación en casa, pasando por todos los niveles.

Y como el séptimo, está la ética del género humano. El respeto a la diversidad significa que la democracia no se identifica con la dictadura de la mayoría, ni con el más famoso. Morin se ha dedicado a postular cambios concretos en el sistema educativo, desde la etapa de primaria hasta la universidad: la no fragmentación de los saberes, la reflexión sobre lo que se enseña y la elaboración de un paradigma de relación circular entre las partes y el todo, lo simple y lo complejo. No en el discurso, en la acción.

Ojalá se comunique.

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