/ sábado 28 de noviembre de 2020

Teatro de la Paz, un coloso en SLP; 126 años funcionando

En un tiempo fue sede de la Dirección de Tránsito, de un partido político y hasta de la delegación de la Cruz Roja. El recinto, patrimonio de la humanidad, ha sido remodelado en tres ocasiones, en 1949, en 1965 y en 2017

  • Magnífico escenario de todo tipo de eventos, hasta de historias personales
  • Lo convertirán en un Museo de Sitio, donde se difundirán las historias y anécdotas que alberga el emblemático edificio
  • Tiene historias de fantasmas, como la del pianista que se aparece para interpretar melodías, o una niña traviesa que de vez en cuando deja sus pequeñas pisadas en el reluciente piso

Sede no sólo de obras teatrales, espectáculos musicales o eventos políticos y sociales, el Teatro de la Paz ha sido también escenario fortuito de infinidad de historias personales, de anécdotas; pocos saben que también es recinto con mucha historia intramuros que en breve estará al alcance de todos.

¿Quién no ha fijado al también conocido como Coloso de Villerías como punto de referencia para una cita?, ¿O se ha sentado a descansar en sus escalinatas?, ¿O tiene la foto de su graduación con ese centenario aposento de la cultura y las artes a sus espaldas?

Y eso es solamente su portentoso exterior, con su peristilo con una decena de columnas de estilo corintio elaboradas en cantera, con su cornisamento y su cúpula con su escultura de un águila -elaborada con aleaciones de cobre y aluminio-, porque hay en su interior todo un cúmulo de riquezas cultural y artística.

MURALES Y BUSTOS

Entrar a su vestíbulo es admirar su amplitud, y maravillarse de inicio con la soberbia escultura de la bailarina del escultor potosino Joaquín Árias -que, se dice, estaría inspirada en su esposa-, y no se diga de los murales de Fernando Leal, realizados en 1949 que dan constancia de la historia del teatro desde la época prehispánica con la “Danza de Xochiquetzal”, la “Pastorela” escenificada en el atrio de alguna iglesia del siglo XVII, el “Brindis de la Celestina” y hasta la carpa de barrio con “El Diálogo de la Gorda y el Flaco”.

Los cuatro murales, todos en mosaico, se ubican al pie de las escalinatas que llevan al segundo piso, y fueron elaborados por Alfonso Leal, creador también de los murales de la estación del ferrocarril, hoy convertida en Museo del Ferrocarril.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Asimismo, están los bustos de la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz -en representación del teatro mexicano- y de Juan Ruiz de Alarcón -también autoridad del teatro, pero del Viejo Continente- en lo alto de las escalinatas, ambos también del maestro Joaquín Árias

A la entrada del vestíbulo, a la derecha el busto del potosino Manuel José Othón y el de la actriz María Teresa Montoya, a la izquierda. Hay además obras de los maestros Jesús Ramos y Bernardo Calderón, y del potosino José Jayme.

Próximamente, un busto de la cantante de ópera, Oralia Domínguez -del que ya se tiene un espacio privilegiado- será el primero de una serie para reconocer a artistas potosinos, de los que hay una larga lista.

SU HISTORIA, DISPONIBLE PARA TODOS

Empero, también hay un inventario de programas, carteles, fotografías y otros documentos que han comenzado a ser digitalizados, pero que físicamente son indicio de la historia de los espectáculos artísticos y culturales realizados en San Luis Potosí, que en poco tiempo serán públicos. Y es que a través de un museo de sitio, se difundirán las historias y anécdotas que alberga el emblemático edificio.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Al menos esa es la tarea que se ha echado a cuestas su director, Francisco García Rojas, para que deje de ser un edificio elitista; inclusive, con visitas guiadas. “Que vengan los niños, los jóvenes, no solamente a disfrutar de alguna obra, sino que conozcan su historia”, explica.

ESTUVO POR LLAMARSE “TEATRO DEL COMERCIO”

Diseñado e iniciada su construcción a partir de 1889 por el arquitecto José Noriega, reconocido como uno de los más importantes de su época y que hizo proyectos para otros importantes recintos del país, como el teatro “Manuel Doblado”, de León, Guanajuato; el “Morelos” de Aguascalientes; el “Juárez” en Guanajuato, el Teatro de la Paz fue inaugurado el 4 de noviembre de 1894 con la puesta en escena de la ópera Lucrecia Borgia de Gaetano Donizetti; al día siguiente se realizó un congreso nacional de médicos.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

El recinto teatral se llamaría “Teatro del Comercio”, pero se decidió el nombre que hasta la fecha tiene, por el “orden y progreso” que existía en el país en ese entonces, coinciden algunos historiadores.

El cronista popular, Adrián René Contreras, en charla vía Zoom, relata que el Teatro de la Paz llegó literalmente a la par del ferrocarril a San Luis Potosí. “En la inauguración todo fue función de gala, todos con sus mejores ropas y perfumes; se realizó con la presencia del Secretario de Gobernación, Manuel Romero Rubio, en representación de Porfirio Díaz…”.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

El coro de la compañía italiana interpretó el Himno Nacional, hubo un discurso, luego una intervención del poeta Manuel José Othón y siguió la ópera Lucrecia Borgia.

NO ES COMO EL CINE… PERO TAMBIÉN LO FUE

García Rojas, director del teatro, lamenta que la contingencia sanitaria resultara en una pausa en los espectáculos presenciales que, evidentemente, afectó al Coloso de Villerías. “Son momentos difíciles para los teatros de todo el mundo”, se aflige.

Y es que no es posible tener actividad aunque se respeten los protocolos sanitarios. “Esto no es como el cine, donde hay una proyección y quien corre riesgo es el público; acá no, en el teatro están los artistas, pero también los técnicos y toda la gente que trabaja detrás del escenario, es un gran movimiento de gente”.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Ello ha afectado los ingresos del teatro. Mayo, junio y julio son los meses de mayor actividad, con espectáculos, graduaciones, presentaciones de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí. “Son (eventos) de buenos ingresos y nos vimos afectados”, reconoce, pero evita hablar de números.

EL ESPECTÁCULO CONTINÚA… EN REDES

Sin embargo, la pandemia no ha sido impedimento para que el espectáculo continúe y que, por lo pronto, siga en redes sociales. “Decidimos llevar a los hogares la oportunidad de que la gente disfrutara de opciones de entretenimiento, música, poesía, cuentacuentos, espectáculos de danza”, asevera y presume que ya llevan alrededor de 200 transmisiones diferentes.

Empero, el Coloso de Villerías ha tenido también otros tiempos difíciles, como cuando en la época revolucionaria había pocas funciones, o cuando entre 1920 y 1944 la gente dejó de asistir y comenzó a decaer.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

“Aquellos suntuosos y elegantes eventos dieron lugar a funciones de lucha libre, a espectáculos de burlesque, vodevil, y obras ligeras como las presentadas por Joaquín Pardavé y Pompín Iglesias primero”, relata el cronista Contreras Martínez. También fue cine, con proyecciones de la época.

CONCEBIDO COMO TEATRO Y HOTEL

El Teatro de la Paz no era como se le conoce hoy. A finales de los años cuarenta registró una transformación total; literalmente se dejó solamente el “cascarón”, se derribó todo el interior y se le modificó hacia algo más moderno, teniendo como patrón el interior del Palacio de Bellas Artes, lo confirma García Rojas.

El Coloso de Villerías, pocos saben, fue planeado para ser teatro y hotel para artistas y público en general. Los anexos a los costados fueron planeados para ello, pero tras su remodelación se convirtieron en oficinas. Ahí fue la sede de la Dirección de Tránsito, del Partido de la Revolución Democrática y hasta de la delegación de la Cruz Roja.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Tuvo incluso, hasta un quinto piso, el área de galerías, lo que puede confirmarse con una maqueta que se conserva y que deja ver cómo era el recinto antes de la destrucción de todo su interior; la maqueta también podrá ser vista por el público en breve.

FUE REINAUGURADO EN 1949

Aunque en las recopilaciones de neófitos historiadores suele mencionarse solamente al arquitecto Francisco Javier Cossío como el responsable de esa remodelación, Contreras Martínez da su crédito a los también arquitectos Ignacio Algara y Flavio Madrigal.

Tras esa restauración, en los anexos se albergó una cafetería, la galería German Gedovius, y la sala de conciertos Flavio F. Carlos, que “tiene acústica extraordinaria”.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Así, fue reinaugurado en septiembre de 1949, cinco años después del inicio de su transformación, con una obra interpretada por la actriz María Teresa Montoya que, ese mismo año es reconocida con la condecoración del estado de San Luis Potosí "Al mérito Artístico".

El emblemático edificio fue otra vez remodelado en 1965 y, más recientemente, en 2017, recibió una rehabilitación exhaustiva, que renovó su fachada e interiores y lo dotó de un total de cuatro camerinos individuales y dos compartidos con su respectivo mobiliario, el acondicionamiento de sus salas de exposiciones, y se desapareció su tradicional sala para fumadores. Mención aparte merece su equipo de sonido e iluminación.

HISTORIAS DE FANTASMAS

Además de su gran historia, el Teatro de la Paz también guarda infinidad de historias personales y anécdotas, conocidas o no conocidas, como cuando en pleno desarrollo de la puesta en escena de la obra Don Juan Tenorio, en su 120 aniversario, una mujer embarazada comenzó con las contracciones y, por más que intentó aguantar, fue sacada del recinto y trasladada en ambulancia al hospital.

Igualmente tiene sus historias de fantasmas, como la de misterioso pianista que se aparece para interpretar melodías al instrumento de fijo y que ha llegado a asustar al personal, o una niña traviesa que de vez en cuando deja sus pequeñas pisadas en el reluciente piso, apenas es pulido.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Hay reportes de otras manifestaciones, principalmente en el escenario o en el foso, debajo de él, que muchos atribuyen a que el teatro fue edificado en un espacio que antiguamente fue una cárcel; antes, fue parte de la propiedad que abarcaba el convento carmelita.

DESAPARECIÓ SU PATRONATO

De su administración, el Contreras Martínez dice en su charla: “(El teatro) pasó de mano en mano y se fue acabando”. Luego vinieron los patronatos.

“Antes no permitían utilizar a nadie el teatro, eran muy celosos, de acuerdo a lo que ellos consideraban, y como había poca presentación, no había recursos para el mantenimiento”, menciona. Fueron eventos del entonces Instituto Científico y Literario, hoy Universidad Autónoma de San Luis Potosí, los más privilegiados.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Considera que hoy está en buenas manos. “Se quitaron los patronatos, primero estuvo a cargo de la SEP, luego se formó un consejo de artes, y actualmente es administrado por la Secretaría de Cultura”.

El Teatro de la Paz ha pasado por vicisitudes, pero como el coloso que es, desde hace 126 años sigue siendo escaparate de expresiones culturales y artísticas sin comparación, y orgullo de los potosinos al ser reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como parte del Patrimonio de la Humanidad.

Leer más de El Sol de San Luis

  • Magnífico escenario de todo tipo de eventos, hasta de historias personales
  • Lo convertirán en un Museo de Sitio, donde se difundirán las historias y anécdotas que alberga el emblemático edificio
  • Tiene historias de fantasmas, como la del pianista que se aparece para interpretar melodías, o una niña traviesa que de vez en cuando deja sus pequeñas pisadas en el reluciente piso

Sede no sólo de obras teatrales, espectáculos musicales o eventos políticos y sociales, el Teatro de la Paz ha sido también escenario fortuito de infinidad de historias personales, de anécdotas; pocos saben que también es recinto con mucha historia intramuros que en breve estará al alcance de todos.

¿Quién no ha fijado al también conocido como Coloso de Villerías como punto de referencia para una cita?, ¿O se ha sentado a descansar en sus escalinatas?, ¿O tiene la foto de su graduación con ese centenario aposento de la cultura y las artes a sus espaldas?

Y eso es solamente su portentoso exterior, con su peristilo con una decena de columnas de estilo corintio elaboradas en cantera, con su cornisamento y su cúpula con su escultura de un águila -elaborada con aleaciones de cobre y aluminio-, porque hay en su interior todo un cúmulo de riquezas cultural y artística.

MURALES Y BUSTOS

Entrar a su vestíbulo es admirar su amplitud, y maravillarse de inicio con la soberbia escultura de la bailarina del escultor potosino Joaquín Árias -que, se dice, estaría inspirada en su esposa-, y no se diga de los murales de Fernando Leal, realizados en 1949 que dan constancia de la historia del teatro desde la época prehispánica con la “Danza de Xochiquetzal”, la “Pastorela” escenificada en el atrio de alguna iglesia del siglo XVII, el “Brindis de la Celestina” y hasta la carpa de barrio con “El Diálogo de la Gorda y el Flaco”.

Los cuatro murales, todos en mosaico, se ubican al pie de las escalinatas que llevan al segundo piso, y fueron elaborados por Alfonso Leal, creador también de los murales de la estación del ferrocarril, hoy convertida en Museo del Ferrocarril.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Asimismo, están los bustos de la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz -en representación del teatro mexicano- y de Juan Ruiz de Alarcón -también autoridad del teatro, pero del Viejo Continente- en lo alto de las escalinatas, ambos también del maestro Joaquín Árias

A la entrada del vestíbulo, a la derecha el busto del potosino Manuel José Othón y el de la actriz María Teresa Montoya, a la izquierda. Hay además obras de los maestros Jesús Ramos y Bernardo Calderón, y del potosino José Jayme.

Próximamente, un busto de la cantante de ópera, Oralia Domínguez -del que ya se tiene un espacio privilegiado- será el primero de una serie para reconocer a artistas potosinos, de los que hay una larga lista.

SU HISTORIA, DISPONIBLE PARA TODOS

Empero, también hay un inventario de programas, carteles, fotografías y otros documentos que han comenzado a ser digitalizados, pero que físicamente son indicio de la historia de los espectáculos artísticos y culturales realizados en San Luis Potosí, que en poco tiempo serán públicos. Y es que a través de un museo de sitio, se difundirán las historias y anécdotas que alberga el emblemático edificio.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Al menos esa es la tarea que se ha echado a cuestas su director, Francisco García Rojas, para que deje de ser un edificio elitista; inclusive, con visitas guiadas. “Que vengan los niños, los jóvenes, no solamente a disfrutar de alguna obra, sino que conozcan su historia”, explica.

ESTUVO POR LLAMARSE “TEATRO DEL COMERCIO”

Diseñado e iniciada su construcción a partir de 1889 por el arquitecto José Noriega, reconocido como uno de los más importantes de su época y que hizo proyectos para otros importantes recintos del país, como el teatro “Manuel Doblado”, de León, Guanajuato; el “Morelos” de Aguascalientes; el “Juárez” en Guanajuato, el Teatro de la Paz fue inaugurado el 4 de noviembre de 1894 con la puesta en escena de la ópera Lucrecia Borgia de Gaetano Donizetti; al día siguiente se realizó un congreso nacional de médicos.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

El recinto teatral se llamaría “Teatro del Comercio”, pero se decidió el nombre que hasta la fecha tiene, por el “orden y progreso” que existía en el país en ese entonces, coinciden algunos historiadores.

El cronista popular, Adrián René Contreras, en charla vía Zoom, relata que el Teatro de la Paz llegó literalmente a la par del ferrocarril a San Luis Potosí. “En la inauguración todo fue función de gala, todos con sus mejores ropas y perfumes; se realizó con la presencia del Secretario de Gobernación, Manuel Romero Rubio, en representación de Porfirio Díaz…”.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

El coro de la compañía italiana interpretó el Himno Nacional, hubo un discurso, luego una intervención del poeta Manuel José Othón y siguió la ópera Lucrecia Borgia.

NO ES COMO EL CINE… PERO TAMBIÉN LO FUE

García Rojas, director del teatro, lamenta que la contingencia sanitaria resultara en una pausa en los espectáculos presenciales que, evidentemente, afectó al Coloso de Villerías. “Son momentos difíciles para los teatros de todo el mundo”, se aflige.

Y es que no es posible tener actividad aunque se respeten los protocolos sanitarios. “Esto no es como el cine, donde hay una proyección y quien corre riesgo es el público; acá no, en el teatro están los artistas, pero también los técnicos y toda la gente que trabaja detrás del escenario, es un gran movimiento de gente”.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Ello ha afectado los ingresos del teatro. Mayo, junio y julio son los meses de mayor actividad, con espectáculos, graduaciones, presentaciones de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí. “Son (eventos) de buenos ingresos y nos vimos afectados”, reconoce, pero evita hablar de números.

EL ESPECTÁCULO CONTINÚA… EN REDES

Sin embargo, la pandemia no ha sido impedimento para que el espectáculo continúe y que, por lo pronto, siga en redes sociales. “Decidimos llevar a los hogares la oportunidad de que la gente disfrutara de opciones de entretenimiento, música, poesía, cuentacuentos, espectáculos de danza”, asevera y presume que ya llevan alrededor de 200 transmisiones diferentes.

Empero, el Coloso de Villerías ha tenido también otros tiempos difíciles, como cuando en la época revolucionaria había pocas funciones, o cuando entre 1920 y 1944 la gente dejó de asistir y comenzó a decaer.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

“Aquellos suntuosos y elegantes eventos dieron lugar a funciones de lucha libre, a espectáculos de burlesque, vodevil, y obras ligeras como las presentadas por Joaquín Pardavé y Pompín Iglesias primero”, relata el cronista Contreras Martínez. También fue cine, con proyecciones de la época.

CONCEBIDO COMO TEATRO Y HOTEL

El Teatro de la Paz no era como se le conoce hoy. A finales de los años cuarenta registró una transformación total; literalmente se dejó solamente el “cascarón”, se derribó todo el interior y se le modificó hacia algo más moderno, teniendo como patrón el interior del Palacio de Bellas Artes, lo confirma García Rojas.

El Coloso de Villerías, pocos saben, fue planeado para ser teatro y hotel para artistas y público en general. Los anexos a los costados fueron planeados para ello, pero tras su remodelación se convirtieron en oficinas. Ahí fue la sede de la Dirección de Tránsito, del Partido de la Revolución Democrática y hasta de la delegación de la Cruz Roja.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Tuvo incluso, hasta un quinto piso, el área de galerías, lo que puede confirmarse con una maqueta que se conserva y que deja ver cómo era el recinto antes de la destrucción de todo su interior; la maqueta también podrá ser vista por el público en breve.

FUE REINAUGURADO EN 1949

Aunque en las recopilaciones de neófitos historiadores suele mencionarse solamente al arquitecto Francisco Javier Cossío como el responsable de esa remodelación, Contreras Martínez da su crédito a los también arquitectos Ignacio Algara y Flavio Madrigal.

Tras esa restauración, en los anexos se albergó una cafetería, la galería German Gedovius, y la sala de conciertos Flavio F. Carlos, que “tiene acústica extraordinaria”.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Así, fue reinaugurado en septiembre de 1949, cinco años después del inicio de su transformación, con una obra interpretada por la actriz María Teresa Montoya que, ese mismo año es reconocida con la condecoración del estado de San Luis Potosí "Al mérito Artístico".

El emblemático edificio fue otra vez remodelado en 1965 y, más recientemente, en 2017, recibió una rehabilitación exhaustiva, que renovó su fachada e interiores y lo dotó de un total de cuatro camerinos individuales y dos compartidos con su respectivo mobiliario, el acondicionamiento de sus salas de exposiciones, y se desapareció su tradicional sala para fumadores. Mención aparte merece su equipo de sonido e iluminación.

HISTORIAS DE FANTASMAS

Además de su gran historia, el Teatro de la Paz también guarda infinidad de historias personales y anécdotas, conocidas o no conocidas, como cuando en pleno desarrollo de la puesta en escena de la obra Don Juan Tenorio, en su 120 aniversario, una mujer embarazada comenzó con las contracciones y, por más que intentó aguantar, fue sacada del recinto y trasladada en ambulancia al hospital.

Igualmente tiene sus historias de fantasmas, como la de misterioso pianista que se aparece para interpretar melodías al instrumento de fijo y que ha llegado a asustar al personal, o una niña traviesa que de vez en cuando deja sus pequeñas pisadas en el reluciente piso, apenas es pulido.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Hay reportes de otras manifestaciones, principalmente en el escenario o en el foso, debajo de él, que muchos atribuyen a que el teatro fue edificado en un espacio que antiguamente fue una cárcel; antes, fue parte de la propiedad que abarcaba el convento carmelita.

DESAPARECIÓ SU PATRONATO

De su administración, el Contreras Martínez dice en su charla: “(El teatro) pasó de mano en mano y se fue acabando”. Luego vinieron los patronatos.

“Antes no permitían utilizar a nadie el teatro, eran muy celosos, de acuerdo a lo que ellos consideraban, y como había poca presentación, no había recursos para el mantenimiento”, menciona. Fueron eventos del entonces Instituto Científico y Literario, hoy Universidad Autónoma de San Luis Potosí, los más privilegiados.

Norma Rivera | El Sol de San Luis

Considera que hoy está en buenas manos. “Se quitaron los patronatos, primero estuvo a cargo de la SEP, luego se formó un consejo de artes, y actualmente es administrado por la Secretaría de Cultura”.

El Teatro de la Paz ha pasado por vicisitudes, pero como el coloso que es, desde hace 126 años sigue siendo escaparate de expresiones culturales y artísticas sin comparación, y orgullo de los potosinos al ser reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como parte del Patrimonio de la Humanidad.

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