/ domingo 10 de febrero de 2019

San Luis Potosí, ciudad de los samuráis

Andrés de Jesús Barragán es un médico especialista en cirugía estética y reconstructiva, uno de los más reconocidos de la nación por realizar cuatro implantes exitosos de mano

Con un brillo especial en el rabillo de los ojos y una sonrisa picaresca en el rostro, el doctor Andrés de Jesús Barragán Morteo, describe que San Luis Potosí se asemeja a esas antiguas ciudades de Japón, por su gran variedad de guerreros, esos los Samurái; pero no se crea que es por el linaje o servicio de élite militar que pudiéramos tener, sino porque aquí, cargamos con un machete para todo.

Este médico, que igual es especialista en cirugía estética que reconstructiva, es uno de los más reconocidos de la nación por realizar cuatro implantes exitosos de mano, y al recordar que éstos obedecieron a cortes finos que se hicieron con un machete, se sonríe y refiere que junto con sus colegas ha llegado a concluir que somos la Ciudad de los Samuráis, porque se nos facilita sacar este tipo de arma blanca, ya sea para las actividades agrícolas, ganaderas o para la defensa personal.

Andrés de Jesús Barragán Morteo

Al menos, sus pacientes han perdido sus manos con un corte fino del metal, y gracias a sus conocimientos y a los del personal con el que se rodea, han podido ayudarlos a recuperar la movilidad en sus cuerpos.

Ha observado que la gran mayoría de pérdida de extremidades obedece a hechos violentos, difícilmente son accidentes o eventos fortuitos. Esas escenas del viejo oeste que uno cree sólo haber visto en las películas del cine de oro nacional, son normales y aún no han pasado de moda. No hay que ir tan lejos, tanto en rancherías y en áreas urbanas hay quienes aún sacan esos largos cuchillos para sembrar miedo; y en la medicina tienen que atender esos cortes finos que dejan las afiladas navajas “aquí todo ha sido por agresiones, de trabajo no”.

El doctor Andrés de Jesús Barragán Morteo, nació en el Estado de Veracruz, con origen europeo, pues narra ha detectado que las viejas colonias españolas llegaron a Ciudad del Maíz, San Luis Potosí, y desde ahí se extendieron hacia otras latitudes. Es médico cirujano plástico, con formación profesional en el Hospital General del Centro Médico La Raza, con diplomado por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, y de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, cirujano plástico en el Hospital General de Zona numero 02 en San Luis Potosí desde el año de 1978, y del Hospital Central “Dr. Ignacio Morones Prieto” desde 1994, es profesor de cirugía plástica en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, UASLP, desde el año de 1994 y Cirujano Plástico de Hospital Ángeles desde el 2007.

Su acercamiento a la ciencia dedicada al estudio de la vida, obedeció a la orientación que le brindó su hermano mayor quien era psiquiatra, pero su pasión por la cirugía la adquiere en el tercer año de haber ingresado a la Facultad de Medicina, ya que ahí, su acercamiento a los quirófanos y practicar con los colgajos que son trasplantes de tejidos para reconstruir una parte del cuerpo, lo llamó a ser de los primeros en tener este tipo de profesión en el país.

“He tenido maestros muy importantes, Luis Gómez Correa que fue el primer médico cirujano que hizo el primer reimplante en México, de un cañero de Ciudad Mante, Tamaulipas, el segundo fue José García Velasco, quien llegó de hacer una especialidad en el extranjero en el Centro Médico La Raza y yo fui su alumno operando en diversos nosocomios, donde además rote con Fernando Ortiz Monasterio quien fue pilar de la cirugía plástica mexicana, formado en Houston y quien hizo una escuela de cirugía reconstructiva cráneo-facial y tuve la suerte de estar con él”.


En el año de 1978, llegó al Hospital de Zona número 2 del IMSS de San Luis Potosí, para remplazar a uno de los funcionarios de la institución sanitaria, donde por lo menos practicaba unas veinte cirugías mensuales, tanto por cuestiones estéticas y reconstructivas “mi formación es integral, yo igual hago implantes mamarios, atenciones por problemas congénitos, traumáticos y oncológicos, desde la cabeza hasta los pies”.


Hoy, ya ni recuerda cuántas operaciones ha realizado en su vida, dice: “he hecho miles, literal”, pero sus más representativas, tienen nombre y apellido, y son aquellas que se realizaron al interior del Hospital Central –tres- y en el Hospital Ángeles San Luis –una-, donde implantó manos de manera exitosa. Destreza que sólo los chinos han podido perfeccionar, ya que en su haber sólo tienen 94 reimplantes totales, con un 10 por ciento de ocurrencia en niños y con quienes lograron una supervivencia del 84 por ciento.

La primera…

Su primer implante de manos ocurrió en el año de 2007 en el paciente de nombre J.A.S.H., quien es originario de la comunidad de San Martín, perteneciente al municipio de Pinos, Zacatecas.

El joven de apenas 27 años de edad, fue atacado en su poblado por otra persona causándole la amputación completa de la mano Izquierda “con torniquete en brazo y la mano amputada trasladada en una bolsa con hielo, llegó a urgencias de nuestro hospital y en menos de dos horas decidimos reimplantarlo, fue la noche del 9 de septiembre”, así con total claridad, lo recuerda.

En ese entonces se hizo acompañar de un cirujano angiólogo, dos cirujanos generales, un residente de ortopedia, un médico internista, dos anestesiólogos y personal de enfermería, quienes tenían una función en especifico que es la de aplicar medicamentos como gluconato, ketorolaco, ranitidina, metronidazol, ceftriaxona, heparina, dopamina, químicos que alguien tiene que suministrar casi de manera religiosa para tener todo controlado, además de mantener la mano elevada durante las doce horas de operación, para poder tener éxito.

En el proceso de reconstrucción de esta parte del cuerpo, tuvieron que analizar previamente aspectos como la edad del paciente, extremidad dominante, nivel de amputación, tipo de corte, tiempo de isquemia, forma de conservación, estado general, enfermedades concomitantes y repercusiones psicológicas, el buen escenario debe ser una constante, y a este muchacho le tocó la suerte porque no todos los casos proceden.

“Los reimplantes de mano no se habían hecho en San Luis, y todos los tuvimos con éxito, para mí son importantes, porque yo pensé que me iba a morir sin hacer uno, yo tenía la técnica y los conocimientos, hay pocos que hacen esto en México, y yo llevo cuatro”.

Siempre se tiene que tener la idea de que se puede realizar un procedimiento de esta magnitud y es gracias a que en el área de urgencias saben identificar las características para intervenir a los enfermos “muchas veces hay pacientes que están en urgencias, pero sí el médico no piensa que se puede hacer, no le hablan al especialista, es que tiene ciertas características; por ejemplo, el corte tiene que ser nítido, con guillotina, machete; un caso de que esta todo machacado, con la mano dañada por cuetes, no se puede reimplantar, tiene que ser un corte limpio y eso es lo que sucedió”.

De telenovela, el más recordado…

“Ni lo creerían, es tipo de novela, es un ingeniero que sufrió un accidente automovilístico en su Volkswagen, chocó en la carretera 57, sufrió lesiones, traumatismo craneoencefálico, daban muy poco por su vida, todos pensaban que estaba muerto, pero gracias a sus enfermeras que se apegaron al paciente observaron que movía los ojos cada que le hacían alguna pregunta; yo lo reconstruí del todo, le hice colgajos e injertos, superó la situación, se casó, tuvo sus hijos, ya lo daban por muerto, y hasta regresó a su trabajo”.

Otro paciente que no va a olvidar en su vida, es uno de apellido Puebla, pesaba 120 kilogramos, provenía del municipio de Matehuala; lo tendrá siempre en su memoria porque un medico anestesiólogo con poca experiencia lo durmió para pegarle algunos colgajos, sin embargo debido a su gran corpulencia durante la operación se levantó y comenzó a tirarse todo lo que le habían puesto.

Los doctores del dinero

Ahora es el guía de las mentes brillantes que tienen a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, UASLP, entre la primer institución de medicina del país, a ellos les recuerda que no tienen la vida comprada y antes de pensar en qué rama de la medicina genera más dividendos, deben apasionarse y estudiar más, y es que se ha topado con muchos que ya no ven a la curación como satisfacción “de médicos no se van a hacer ricos, en la actualidad se ejerce por gusto, pero no por el dinero”.

Con un brillo especial en el rabillo de los ojos y una sonrisa picaresca en el rostro, el doctor Andrés de Jesús Barragán Morteo, describe que San Luis Potosí se asemeja a esas antiguas ciudades de Japón, por su gran variedad de guerreros, esos los Samurái; pero no se crea que es por el linaje o servicio de élite militar que pudiéramos tener, sino porque aquí, cargamos con un machete para todo.

Este médico, que igual es especialista en cirugía estética que reconstructiva, es uno de los más reconocidos de la nación por realizar cuatro implantes exitosos de mano, y al recordar que éstos obedecieron a cortes finos que se hicieron con un machete, se sonríe y refiere que junto con sus colegas ha llegado a concluir que somos la Ciudad de los Samuráis, porque se nos facilita sacar este tipo de arma blanca, ya sea para las actividades agrícolas, ganaderas o para la defensa personal.

Andrés de Jesús Barragán Morteo

Al menos, sus pacientes han perdido sus manos con un corte fino del metal, y gracias a sus conocimientos y a los del personal con el que se rodea, han podido ayudarlos a recuperar la movilidad en sus cuerpos.

Ha observado que la gran mayoría de pérdida de extremidades obedece a hechos violentos, difícilmente son accidentes o eventos fortuitos. Esas escenas del viejo oeste que uno cree sólo haber visto en las películas del cine de oro nacional, son normales y aún no han pasado de moda. No hay que ir tan lejos, tanto en rancherías y en áreas urbanas hay quienes aún sacan esos largos cuchillos para sembrar miedo; y en la medicina tienen que atender esos cortes finos que dejan las afiladas navajas “aquí todo ha sido por agresiones, de trabajo no”.

El doctor Andrés de Jesús Barragán Morteo, nació en el Estado de Veracruz, con origen europeo, pues narra ha detectado que las viejas colonias españolas llegaron a Ciudad del Maíz, San Luis Potosí, y desde ahí se extendieron hacia otras latitudes. Es médico cirujano plástico, con formación profesional en el Hospital General del Centro Médico La Raza, con diplomado por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, y de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, cirujano plástico en el Hospital General de Zona numero 02 en San Luis Potosí desde el año de 1978, y del Hospital Central “Dr. Ignacio Morones Prieto” desde 1994, es profesor de cirugía plástica en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, UASLP, desde el año de 1994 y Cirujano Plástico de Hospital Ángeles desde el 2007.

Su acercamiento a la ciencia dedicada al estudio de la vida, obedeció a la orientación que le brindó su hermano mayor quien era psiquiatra, pero su pasión por la cirugía la adquiere en el tercer año de haber ingresado a la Facultad de Medicina, ya que ahí, su acercamiento a los quirófanos y practicar con los colgajos que son trasplantes de tejidos para reconstruir una parte del cuerpo, lo llamó a ser de los primeros en tener este tipo de profesión en el país.

“He tenido maestros muy importantes, Luis Gómez Correa que fue el primer médico cirujano que hizo el primer reimplante en México, de un cañero de Ciudad Mante, Tamaulipas, el segundo fue José García Velasco, quien llegó de hacer una especialidad en el extranjero en el Centro Médico La Raza y yo fui su alumno operando en diversos nosocomios, donde además rote con Fernando Ortiz Monasterio quien fue pilar de la cirugía plástica mexicana, formado en Houston y quien hizo una escuela de cirugía reconstructiva cráneo-facial y tuve la suerte de estar con él”.


En el año de 1978, llegó al Hospital de Zona número 2 del IMSS de San Luis Potosí, para remplazar a uno de los funcionarios de la institución sanitaria, donde por lo menos practicaba unas veinte cirugías mensuales, tanto por cuestiones estéticas y reconstructivas “mi formación es integral, yo igual hago implantes mamarios, atenciones por problemas congénitos, traumáticos y oncológicos, desde la cabeza hasta los pies”.


Hoy, ya ni recuerda cuántas operaciones ha realizado en su vida, dice: “he hecho miles, literal”, pero sus más representativas, tienen nombre y apellido, y son aquellas que se realizaron al interior del Hospital Central –tres- y en el Hospital Ángeles San Luis –una-, donde implantó manos de manera exitosa. Destreza que sólo los chinos han podido perfeccionar, ya que en su haber sólo tienen 94 reimplantes totales, con un 10 por ciento de ocurrencia en niños y con quienes lograron una supervivencia del 84 por ciento.

La primera…

Su primer implante de manos ocurrió en el año de 2007 en el paciente de nombre J.A.S.H., quien es originario de la comunidad de San Martín, perteneciente al municipio de Pinos, Zacatecas.

El joven de apenas 27 años de edad, fue atacado en su poblado por otra persona causándole la amputación completa de la mano Izquierda “con torniquete en brazo y la mano amputada trasladada en una bolsa con hielo, llegó a urgencias de nuestro hospital y en menos de dos horas decidimos reimplantarlo, fue la noche del 9 de septiembre”, así con total claridad, lo recuerda.

En ese entonces se hizo acompañar de un cirujano angiólogo, dos cirujanos generales, un residente de ortopedia, un médico internista, dos anestesiólogos y personal de enfermería, quienes tenían una función en especifico que es la de aplicar medicamentos como gluconato, ketorolaco, ranitidina, metronidazol, ceftriaxona, heparina, dopamina, químicos que alguien tiene que suministrar casi de manera religiosa para tener todo controlado, además de mantener la mano elevada durante las doce horas de operación, para poder tener éxito.

En el proceso de reconstrucción de esta parte del cuerpo, tuvieron que analizar previamente aspectos como la edad del paciente, extremidad dominante, nivel de amputación, tipo de corte, tiempo de isquemia, forma de conservación, estado general, enfermedades concomitantes y repercusiones psicológicas, el buen escenario debe ser una constante, y a este muchacho le tocó la suerte porque no todos los casos proceden.

“Los reimplantes de mano no se habían hecho en San Luis, y todos los tuvimos con éxito, para mí son importantes, porque yo pensé que me iba a morir sin hacer uno, yo tenía la técnica y los conocimientos, hay pocos que hacen esto en México, y yo llevo cuatro”.

Siempre se tiene que tener la idea de que se puede realizar un procedimiento de esta magnitud y es gracias a que en el área de urgencias saben identificar las características para intervenir a los enfermos “muchas veces hay pacientes que están en urgencias, pero sí el médico no piensa que se puede hacer, no le hablan al especialista, es que tiene ciertas características; por ejemplo, el corte tiene que ser nítido, con guillotina, machete; un caso de que esta todo machacado, con la mano dañada por cuetes, no se puede reimplantar, tiene que ser un corte limpio y eso es lo que sucedió”.

De telenovela, el más recordado…

“Ni lo creerían, es tipo de novela, es un ingeniero que sufrió un accidente automovilístico en su Volkswagen, chocó en la carretera 57, sufrió lesiones, traumatismo craneoencefálico, daban muy poco por su vida, todos pensaban que estaba muerto, pero gracias a sus enfermeras que se apegaron al paciente observaron que movía los ojos cada que le hacían alguna pregunta; yo lo reconstruí del todo, le hice colgajos e injertos, superó la situación, se casó, tuvo sus hijos, ya lo daban por muerto, y hasta regresó a su trabajo”.

Otro paciente que no va a olvidar en su vida, es uno de apellido Puebla, pesaba 120 kilogramos, provenía del municipio de Matehuala; lo tendrá siempre en su memoria porque un medico anestesiólogo con poca experiencia lo durmió para pegarle algunos colgajos, sin embargo debido a su gran corpulencia durante la operación se levantó y comenzó a tirarse todo lo que le habían puesto.

Los doctores del dinero

Ahora es el guía de las mentes brillantes que tienen a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, UASLP, entre la primer institución de medicina del país, a ellos les recuerda que no tienen la vida comprada y antes de pensar en qué rama de la medicina genera más dividendos, deben apasionarse y estudiar más, y es que se ha topado con muchos que ya no ven a la curación como satisfacción “de médicos no se van a hacer ricos, en la actualidad se ejerce por gusto, pero no por el dinero”.

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