CEDH apoya ley que sanciona violencia contra mujeres en espacios públicos

El acoso callejero, es un tipo de violencia que se encuentra normalizada y que produce efectos negativos en la vida de las mujeres: Jorge Andrés López

Raymundo Rocha | El Sol de San Luis

  · jueves 21 de enero de 2021

Juanita Olivo | El Sol de San Luis

El presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) Jorge Andrés López Espinosa informó que el consejo consultivo dio su respaldo a la iniciativa por “la colectiva Sororidad Ciudadana Perspectiva Lila” presentada ante el Congreso del Estado, para reconocer la violencia contra las mujeres en los espacios públicos.

La Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado es una normativa marco que visibiliza los tipos y ámbitos de violencia contra las mujeres con el objetivo de regular las acciones de coordinación institucional para su prevención, atención, sanción y erradicación.

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La violencia contra las mujeres es sistemática y se manifiesta en múltiples espacios, resulta pertinente generar adecuaciones que visibilicen todas sus prácticas y manifestaciones, pues en la medida en que se identifique su presencia y consecuencias, se podrán emprender políticas públicas para su erradicación.

López Espinosa manifestó que el Consejo es coincidente con la exposición de motivos de la iniciativa planteada y suscribe la idea de que la violencia contra las mujeres en los espacios públicos, también conocida como el acoso callejero, es un tipo de violencia que se encuentra normalizada y que produce efectos negativos en la vida de las mujeres, impidiéndoles el ejercicio pleno de sus derechos humanos.

Juanita Olivo | El Sol de San Luis

Así, una de las manifestaciones de violencia contra las mujeres en los espacios públicos es el acoso sexual que se sitúa como un componente invisible de las interacciones cotidianas, y que afecta a la sociedad en su conjunto. La brevedad de su duración, así como la forma velada en la que muchas veces se presenta, disfrazándose de halagos, susurrándose al oído o confundiéndose en la multitud, lo hacen aparentemente intangible. Sin embargo su presencia genera temor y desconfianza en las víctimas, refuerza las relaciones de poder entre mujeres y hombres y perpetua los roles tradicionales de género.

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