Un monje medieval en San Miguelito

Novela reflexiva que transportará al lector a los escenarios de la Edad Media

Angélica Maldonado | El Sol de San Luis

  · miércoles 17 de febrero de 2021

Cortesía | Secretaría de Cultura SLP

Se invita a la presentación del libro “Un Monje Medieval” de Ramiro Castillo Mancilla, este martes 23 de febrero en punto de las 19:00 horas mediante Facebook Live de la Secretaría de Cultura de San Luis potosí y de la Casa de Cultura del Barrio de San Miguelito S. L. P.

Esta novela reflexiva, con cierta profundidad espiritual, busca transportar al lector a los escenarios de la edad media con su oscurantismo, en la España del siglo XV. Narra la vida de dos monjes, Bernardo de Mendoza y Julio de Ceballos, en un monasterio de aquella época, sitio en el que buscaban elevarse sobre las miserias humanas con métodos extremos.

Podría decirse que Ramiro Castillo Mancilla es un escritor vivencial, pues en algunas platicas ha confiado, que sufre con cada novela; porque se adentra tanto en el o los personajes de sus novelas, que hasta que resuelve los obstáculos y situaciones que se van planteando puede incluso dormir tranquilo y hay momentos en que en su vida personal adopta características o actitudes de sus mismos personajes. Esta obra tiene algo de génesis en el claustro del convento franciscano de la ciudad de San Luis Potosí, cuando el autor se preguntó por la vida de clausura detrás de esos gruesos muros de piedra aparente y de ahí surgió la imaginación ficticia de otro convento, en otro país y en otra época.

Ramiro Castillo Mancilla nació en la comunidad de El Nogalito de la Cruz, municipio de Armadillo de los Infante y es egresado del Tecnológico Regional de San Luis Potosí, ha publicado 9 novelas y fue premiado por la librería R. M. Porrúa en 2017, por obtener un segundo lugar entre escritores españoles y mexicanos con la novela “Un Huracán en el Golfo de México”

En esa hora en que el alba se asomaba por todos los caminos, antes del amanecer, un monje lloraba en su miserable celda de penitencia, pues su alma sangraba de impotencia, y siguió llorando hasta que los primeros rayos del sol dispersaron las tinieblas… (extracto).