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Contaminación de Cemex y Termoeléctricas del Golfo y Peñoles continúa

TAMUIN, SLP.-La contaminación que generan Cemex y las Termoeléctricas del Golfo y Peñoles, es grave al contribuir al calentamiento global, pero es más grave que la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, SEMARNAT, SEGAM y PROFEPA, no hagan nada, pese a las denuncias que fueron presentadas por habitantes y autoridades del ejido “Las Palmas” en la ciudad de México.

Así lo declaró Ernesto Márquez Torres, comisariado ejidal de “Las Palmas”, quien señaló que las emisiones de estas empresas afectan también la reserva de la biosfera Abra-Tanchipa, área protegida, sin embargo las autoridades dejan la ley por un lado y nada hacen.

Indicó que las termo eléctricas utilizan coque de petróleo como combustible, lo que provoca grave contaminación y el daño es irreversible para el medio ambiente, tomando en cuenta que el coque es lo último del petróleo, el cual contiene dióxido de carbono y gases contaminantes, lo que representa un grave problema para toda la región.

Pobladores de Las Palma señalaron que la quema del coque emite un olor a pluma quemada y afecta potreros y viviendas del ejido, incluso llegan hasta la zona urbana y cuando descargan el coque, provocan una polvazón que no se ve, llegando a todas las parcelas; por esta razón se han presentado varias denuncias, pero no hay autoridad que ponga fin a esto.

Otra situación grave es que estos residuos caen en los cuerpos de agua, contaminan los suelos; aunado a ello tanto la cementera CEMEX y las Termoeléctricas Del Golfo y Peñoles, descargan sus aguas residuales directamente al “Rio Coy”, que es la fuente de abasto de agua de la población, así como del ejido “Las Palmas”.

Esta lucha del ejido “Las Palmas” contra las tres empresas mencionadas, tiene más de un década, los ejidatarios piden se ponga fin  a la contaminación, mientras que las dependencias ni siquiera toman en cuenta las demandas que se presentaron, lo cual aseguran que se debe a la mucha “corrupción” que hay en México, propiciado por las mismas instancias gubernamentales, que tal parece, brindan protección a las empresas contaminantes porque nunca las obligan a respetar el medio ambiente, y que instalen sus equipos anticontaminantes y con ello evitar emisiones.