imagotipo

MISCELÁNEA POTOSINA

  • Carlos Ramírez Muñoz Ledo

El trote de los jamelgos

La semana pasada cometí un desliz al publicar un texto por demás intrascendente y anodino, motivo por el cual estoy obligado a disculparme con el Diario y con mis lectores pacientes y amables.

Aunque hace años no visito un hipódromo, el tema de los caballos resulta interesante recordar el dicho del ex gobernador de Guerrero Ruben Figueroa.

Dijo el chistoso gobernante La caballada esta flaca, refiriéndose a los entonces precandidatos al cargo de Presidente de la Republica cuando a ojos vistas de los electores los jamelgos eran de pocos meritos y menor enjundia.

No referiré por tanto uno solo,menos uno, que lo merezca, porque a estas alturas los caballos van al trote y siendo como son de malintencionados, sea yo tachado de misógino, pero si, deseo ser enfático al concentrar mis opiniones sobre la pandilla blanquiazul, sometida al oprobio por la ambición y el orgullo que les caracteriza.

Quiero cargar el acento sobre los otrora impolutos sucesores de Clouthier, norteño de cepa, que tanto ponderaba la retórica albiazul. Entre muchos casos de vergüenza  y exceso de soberbia, los choznos de Lucas Alamán fueron tejiendo la historia ejemplar de aptitud y honestidad en el servicio público, de cuyas virtudes no dieron ejemplo al detentar el poder. Fue así que vistieron la piel de lobo y por eso ambicionan volver a la Presidencia por dos vías alternativas.

Quien le cree al jovenzuelo Anaya, quien no piensa en un pacto siniestro desde las entrañas de quien ejerciera las funciones de Presidente, de quien arribó al poder mediante un fraude sine qua non.

Los caballos están flacos, menos uno, brioso aunque flagelado.

Los espero el martes próximo, buen año 2018, Dios Mediante.