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¡CON CRISTO!

  • Agustín Corpus Hernández

EL SACRIFICIO PERFECTO

DIOS EL PADRE CELESTIAL, luego del sacrificio perfecto a través de la muerte espeluznante y terrorífica de su Hijo amado Dios Jesucristo, nos narra cómo al tercer día de ese estrujante viernes en el Calvario, hace unos 2,000 años, nuestro Salvador Jesús resucitó, porque volvió a la vida física en su cuerpo precioso, y ya no fue encontrado en el sepulcro al ser buscado por las mujeres creyentes suyas María Magdalena, Juana y María madre de Jacobo, y otras, lo cual constató el apóstol Pedro, quien al ser avisado por las mujeres corrió al sepulcro, encontrando solamente los lienzos en los cuales Jesús había sido amortajado, según Lucas 24: 1-12.

En efecto, este Cristo, Señor de Salvación de toda persona que lo acepta arrepentido como Amo, Señor y Rey, resucitó entonces para cumplir las profecías que así lo habían vaticinado como Salvador con su Sacrificio Perfecto, “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a sus santificados”, según Hebreos 10:14,  es decir, a sus creyentes arrepentidos que lo reciben como único salvador personal; y, estuvo Jesús 50 días más con los suyos, antes de ascender al Cielo para encontrarse con Dios Padre y Dios Espíritu Santo, y desde allá seguir poniendo en sus creyentes sus leyes divinas en sus mentes y corazones,  y nunca más   acordarse de los pecados de los suyos, según Hebreos 10:12-18

Porque según Juan 3:16, de tal manera nos ama Dios para perdonar nuestros pecados y ser salvos eternamente, que nos da a Cristo Jesús crucificado, para creer en El y  arrepentirnos ante El de nuestros pecados, y así no caer en la condenación del infierno, sino poseer una vida feliz y gozosa   por siempre en las mansiones celestiales al lado de la Trinidad Santísima.

Lector muy distinguido y apreciado, aquí ahora, en esta llamada Pascua de Resurrección, acepta el Sacrificio Perfecto de Cristo si sólo le dices: “Mi Señor Dios Cristo, sálvame,  me arrepiento ante Ti de mis pecados, perdóname y límpiame con tu sangre divina derramada en la cruz del Calvario, creo en Ti y te recibo como único, suficiente y perfecto salvador personal”.

Muchas gracias, que Dios los bendiga ricamente y si El permite continuaremos el viernes siguiente. A sus órdenes el teléfono 815-39-73.