/ domingo 27 de marzo de 2022

Y ahora que sigue


Si Juárez no hubiera muerto, todavía viviría, dice el Danzón muy conocido, y si no hubiera muerto moriría de nuevo al ver el país de mentiritas en que estamos viviendo, y aunque el camino se hace al andar, en este andar encontramos que los teatros son tomados por vendedores ambulantes que bloquean su entrada, que hay un nuevo aeropuerto sin terminar, que parece más mercado de la República que aeropuerto internacional, por los tianguistas y puestos que vimos y no dábamos crédito, que nuestras fuerzas armadas rinden homenaje a esculturas y platican con ellas y si sigo no me alcanzan las letras para definir este extraño mundo que no se caracteriza por respeto y bondad.

Ante todo esto y como diría mi admirado Germán Dehesa No hay mejor manera de comenzar el día que con una mentada, pues hay quien se la ha ganado día con día, hay momentos en que creo que el nivel de resistencia de algunos está llegando al tope, aunque haya muchos que aún creen que esto es normal mi júbilo no dá para tanto, aunque mi esperanza nunca muera, pues en este mundo disímbolo me invade la inseguridad y la certeza de las incoherencias que vivimos aunque existan quienes, al estilo de Dehesa, se presenten como morrongas biquinudas que levanten las manos del ganador creyendo que la no realidad es real.

Aunque deseo que el final de esta historia sea grata y las cosas vayan bien, hay quien le vale gorro lo que sucede a su derredor, pero mientras Juárez resucita y yo pretenda hablar de lo que a mi afecta esto se convierte en utopías de la nueva realidad, ya que no faltan los imberbes barbajanes que creen estar donde están por obligación o conveniencia sin reconocer que este mundo no es para vivir siempre en chacota, sino, más bien, para vivir bien sin hacer daño a quién, pues México tiene niños y jóvenes con futuro que aun viven en una laguna que se renueva cada año para darle vuelo a la hilacha, jóvenes que necesitan aprender para conocer sus raíces y su patria.

El viaje de la vida no sólo es un viaje de aventuras es un viaje de aprendizaje, quien no aprende, repite y vuelve al lugar obligado para volver a estudiar y aprender el precioso privilegio de ser mexicano.

Somos como las mariposas amarillas de García Márquez, mariposas que desde su nacimiento llevan la integridad en sí, mariposas que adquieren experiencias de luz en el camino, aunque haya quien muerda la manzana de Eva y pierda la luz del amor, la mayoría deseamos vivir en la luz del amor y la congruencia aunque vivamos entre el pecado y la santidad, deseamos vivir bien sin tener que ser santos y menos santos sacrificados por defender nuestros derechos y dignidad, agradeciendo el nuevo día, cuando vivimos agradeciendo aunque nuestra vida no sea perfecta, cambia, por eso hay que vivir enumerando nuestras bendiciones buscando cambiar este mundo, sabiendo que tenemos en nosotros y con nosotros todo lo que necesitamos, palabras para prodigar consuelo y compasión, sueños para realizar y cumplir nuestras metas dándole sentido a nuestra vida, acciones para lograr que estas metas se realicen en el tiempo proyectado y si logramos seguir estos pasos haremos camino por caminar sin tener que volver la vista atrás, por eso, en este caminar hagamos el camino al caminar por la senda recta, buscando ser y estar, amar y dar, estés donde estés, y mientras tú haces el camino yo espero tus comentarios en:

correo:

angeldesofia@yahoo.com.mx

angeldesofia@yahoo.com.mx

El viaje de la vida no sólo es un viaje de aventuras es un viaje de aprendizaje, quien no aprende, repite y vuelve al lugar obligado para volver a estudiar y aprender el precioso privilegio de ser mexicano


Si Juárez no hubiera muerto, todavía viviría, dice el Danzón muy conocido, y si no hubiera muerto moriría de nuevo al ver el país de mentiritas en que estamos viviendo, y aunque el camino se hace al andar, en este andar encontramos que los teatros son tomados por vendedores ambulantes que bloquean su entrada, que hay un nuevo aeropuerto sin terminar, que parece más mercado de la República que aeropuerto internacional, por los tianguistas y puestos que vimos y no dábamos crédito, que nuestras fuerzas armadas rinden homenaje a esculturas y platican con ellas y si sigo no me alcanzan las letras para definir este extraño mundo que no se caracteriza por respeto y bondad.

Ante todo esto y como diría mi admirado Germán Dehesa No hay mejor manera de comenzar el día que con una mentada, pues hay quien se la ha ganado día con día, hay momentos en que creo que el nivel de resistencia de algunos está llegando al tope, aunque haya muchos que aún creen que esto es normal mi júbilo no dá para tanto, aunque mi esperanza nunca muera, pues en este mundo disímbolo me invade la inseguridad y la certeza de las incoherencias que vivimos aunque existan quienes, al estilo de Dehesa, se presenten como morrongas biquinudas que levanten las manos del ganador creyendo que la no realidad es real.

Aunque deseo que el final de esta historia sea grata y las cosas vayan bien, hay quien le vale gorro lo que sucede a su derredor, pero mientras Juárez resucita y yo pretenda hablar de lo que a mi afecta esto se convierte en utopías de la nueva realidad, ya que no faltan los imberbes barbajanes que creen estar donde están por obligación o conveniencia sin reconocer que este mundo no es para vivir siempre en chacota, sino, más bien, para vivir bien sin hacer daño a quién, pues México tiene niños y jóvenes con futuro que aun viven en una laguna que se renueva cada año para darle vuelo a la hilacha, jóvenes que necesitan aprender para conocer sus raíces y su patria.

El viaje de la vida no sólo es un viaje de aventuras es un viaje de aprendizaje, quien no aprende, repite y vuelve al lugar obligado para volver a estudiar y aprender el precioso privilegio de ser mexicano.

Somos como las mariposas amarillas de García Márquez, mariposas que desde su nacimiento llevan la integridad en sí, mariposas que adquieren experiencias de luz en el camino, aunque haya quien muerda la manzana de Eva y pierda la luz del amor, la mayoría deseamos vivir en la luz del amor y la congruencia aunque vivamos entre el pecado y la santidad, deseamos vivir bien sin tener que ser santos y menos santos sacrificados por defender nuestros derechos y dignidad, agradeciendo el nuevo día, cuando vivimos agradeciendo aunque nuestra vida no sea perfecta, cambia, por eso hay que vivir enumerando nuestras bendiciones buscando cambiar este mundo, sabiendo que tenemos en nosotros y con nosotros todo lo que necesitamos, palabras para prodigar consuelo y compasión, sueños para realizar y cumplir nuestras metas dándole sentido a nuestra vida, acciones para lograr que estas metas se realicen en el tiempo proyectado y si logramos seguir estos pasos haremos camino por caminar sin tener que volver la vista atrás, por eso, en este caminar hagamos el camino al caminar por la senda recta, buscando ser y estar, amar y dar, estés donde estés, y mientras tú haces el camino yo espero tus comentarios en:

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El viaje de la vida no sólo es un viaje de aventuras es un viaje de aprendizaje, quien no aprende, repite y vuelve al lugar obligado para volver a estudiar y aprender el precioso privilegio de ser mexicano

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