/ sábado 8 de enero de 2022

Solarium


“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo”. Sócrates.

La frase atribuida al filósofo griego tiene vigencia entre nosotros que perdemos el tiempo en acusaciones banales, divulgadas como excusas para desviar la atención pública del fracaso en perspectiva.

Es posible que el pasado haya sido intrascendente y hasta sea digno de condena, pero nadie debería de perder la oportunidad de demostrar con facilidad que se es mejor sin mucho esfuerzo ante la incompetencia anterior.

Lo que sucede aquí y ahora es que se enarbola la justicia como instrumento de venganza y eso expresa un sentimiento de incapacidad para alcanzar el cambio de la realidad en que vivimos todos. La queja es excusa porque el (o los) quejosos encuentran en los errores del pasado los pretextos para justificar su propia incompetencia. No pueden y no saben cómo realizar el cambio.

Estos gobiernos serían mejores que los otros si les hubieran heredado cuanto ellos necesitan para ser mejores y estarían más cerca de cumplir sus sendas promesas de campaña. De ese modo, todos, los actuales y los pasados, suman sus aportes a la “herencia maldita” entregada sin testamento a los ciudadanos. Esta es una realidad irrebatible.

Sin capacidad para construir el éxito de su propia administración, se acude a la destrucción como expresión de impotencia. Se valoran y colocan actos de categoría menor en vitrinas como si fueran trofeos y medallas auto concedidas.

Encontrar cómplices de las administraciones anteriores en las dirigencias sindicales de la burocracia y, por eso, descargar la nómina aún de trabajadores de base, es una demostración de la insensibilidad con que se gobierna.

Ni ayer ni ahora y posiblemente ni mañana encontraremos en la estructura administrativa del gobierno la honestidad, capacidad y profesionalismo que toda institución pública debería tener.

Los sucesivos gobiernos, sin importar el partido político de que procedan, despiden funcionarios y empleados por el compromiso de premiar fidelidades y apoyos políticos con plazas de vieja o de nueva creación, sin importar si los nominados conocen siquiera el contenido de sus escritorios.

Es una especie de auto engaño que, sin embargo, nutre de pretextos al recién llegado para “demostrar” que se han cumplido las promesas de “cambio” ofrecidas en las campañas.

Hasta ahora, nadie, con juicio sereno, ha podido encontrar en la vida cotidiana del estado los efectos de un cambio que haya generado un nivel de bienestar decoroso para la población en general.

Los programas clientelares funcionan por corto tiempo y no generan avance. Su impacto es cien por ciento político y establecen compromisos de corto plazo, sin la garantía para las partes de que un cambio verdadero se está dando.

Enseñar al pueblo a producir riqueza no está en los planes de gobierno. Teorías sin el respaldo de la realidad, sin el conocimiento pleno de las potencialidades que la naturaleza ofrece, se suman al abuso y el acaparamiento de lo poco que produce el agricultor y el ganadero sin respaldo oficial.

Abandonados y sin apoyos reales, miles de jefes de familia viajan a los Estados Unidos y a Canadá en busca de un ingreso mayor. Casi siempre lo logran y son ellos los que nos demuestran por qué somos un estado con la mitad de su población sumida en la pobreza, sin oportunidades de desarrollo acá.

Ponerle buena cara al mal tiempo a través de promesas plenas de ilusiones, tiene dos significados: es demagogia depurada o aquello que afirma que “mal de muchos, consuelo de…”. Salud.

LA DE SAN MIGUELITO ES SIERRA… Y CORTA

Uno no sabe si quienes le quieren sacar provecho a la Sierra de San Miguelito tienen razones legales a su favor, pero lo único cierto hasta ahora es que sus actuales poseedores, ejidatarios y comuneros, han permanecido en la pobreza por generaciones porque nunca, como ahora, han sido tentados por las monedas de cambio.

La Sierra de San Miguelito es una cadena de montañas que dan lugar a cañadas orientadas de sureste a noroeste por las que escurren las lluvias hasta lo que es la vertiente del río Santiago. Otras vertientes han sido la de la Cañada del Lobo que genera el río Españita y, que se sepa, los escurrimientos siguen ocurriendo, con provecho para la zona urbana, como lo han sido los captados por las presas de San José y El Peaje sobre el cauce del río Santiago.

Así las cosas, sin darle vuelta, hoy me parece que la relevancia de la Sierra de San Miguelito es más económica que ecológica, cuando la razón indica que debe ser al revés.

Es posible que, si la razón legal asiste a sus poseedores actuales, alguna vez veamos crecer la mancha urbana a través de las cañadas, que las dos presas se queden sin captación y que este valle del Gran Tunal se convierta en zona árida, sin el agua necesaria para abastecimiento de sus habitantes.

Los inversionistas de la tierra no ofrecen una alternativa para adelantar soluciones al problema que heredarán nuestros descendientes. No ofrecen construir un ducto eficaz para traer agua de El Realito a la zona urbana de San Luis ni ejercer presión para que esa presa, ubicada en territorio potosino, beneficie a alguien más que al par de políticos que la construyeron y adquirieron las tierras que la rodean apenas se inauguró su cortina.

Tampoco han ofrecido estudios ecológicos que aseguren la función natural de la Sierra de San Miguelito como zona de absorción que alimenta los mantos acuíferos que se explotan en la capital potosina con alrededor de 200 pozos profundos.

Que nutren el acuífero que ha sido agotado por los tomateros de Villa de Arista y que, en fin, nos demuestran que, en San Luis, el dinero se impone sobre el interés general.

El enredo ha sido muy atractivo para los zopilotes aventureros que quieren su parte encabezando organismos de “propietarios” de un bien común del estado. Argumentan con leyes y documentos, que nadie ha podido comprobar su real valor porque hay versiones sobre el origen oscuro de lo que hoy defienden como herencia, y con base en ellos quieren hacer fortuna.

En los tribunales se arreglará el conflicto generado por decreto, pero la responsabilidad de asegurar la salud de nuestro valle no puede ser dejado en manos de negociantes cuya fortuna todavía no es suficiente para dejarlos satisfechos.

EL COTARRO POLÍTICO

Hay incongruencias inexplicables. Se le atribuyen al secretario de salud del estado acusaciones a los contagiados por COVID 19 de ser los culpables de su enfermedad por no cuidarse al acudir a reuniones masivas sin protección.

Sin embargo, el “semáforo sanitario” permaneció en “verde” durante las fiestas decembrinas dizque para beneficiar al sector turístico del estado y, en especial, al restaurantero. Ora ambos sectores sufrirán de nuevo por cierres ante el crecimiento de casos… Se suma la incongruencia de realizar espectáculos a miles de personas que gustan de los grupos norteños y ahora echarles la cumpla por el aumento de contagios… Creo que ya se les hizo costumbre repartir culpas… El diputado Rubén Guajardo Barrera, presidente de la Comisión de Seguridad Pública, Prevención y Reinserción Social del Congreso del Estado, dijo ayer que “Yo creo que no es necesario aumentar la pena, yo creo que ya existe como pena el maltrato animal doméstico y lo importante es hacer un llamado a la ciudadanía a que presente las denuncias ante la Fiscalía y está por medio de sus procedimientos lleve a cabo la investigación y en este caso que se judicialice la carpeta y que se lleve la pena conforme a derecho”... Se refiere al caso de un desalmado que, con toda razón, hoy le dicen “el mataperros de la Villa Magna”… La Comisión Permanente del Congreso del Estado turnó a la Comisión de Justicia la iniciativa presentada por la diputada Cinthia Verónica Segovia Colunga que inserta un nuevo párrafo al artículo 28 del Código Procesal Administrativo para el Estado de San Luis Potosí.

El actual párrafo segundo se desplaza con el ordinal “párrafo tercero”… La inserción propuesta busca que las partes puedan autorizar a personas no abogadas o licenciadas en derecho, para oír notificaciones y enterarse de los autos, para que el ciudadano tenga más opciones al otorgar un mandato judicial… Aún con semáforo verde para los siguientes quince días, en San Luis Potosí regirán nuevas reglas: Por ejemplo, para restaurantes, cafeterías y servicios de alimentos, supermercados, plazas comerciales y comercios en general, clubes deportivos que incluyen gimnasios y albercas, centros religiosos, parajes turísticos y parques, al igual que en cines, teatros y museos, el aforo será del 60 por ciento… En funerarias, salones, jardines de fiestas y otros eventos, el aforo permitido será al 50 por ciento… En peluquerías, estéticas, barberías, spa y centros de masaje, el aforo será al 75 por ciento… Los hoteles y servicios de hospedaje, al 65 por ciento… Los deportes profesionales en espacios abiertos, el aforo permitido será del 60 por ciento… En las canchas deportivas el aforo al 30 por ciento. Para los eventos de concentración masiva con duración máxima de cinco horas también un 30 por ciento... En los centros nocturnos, bares y cabarets, el aforo será al 50 por ciento… Y dice el terrible Manolo que ¡¡ora calandrias cantan o les apachurro el nido!!... HASTA LA PRÓXIMA

mail: pedrocervantesroque@yahoo.com.mx


“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo”. Sócrates.

La frase atribuida al filósofo griego tiene vigencia entre nosotros que perdemos el tiempo en acusaciones banales, divulgadas como excusas para desviar la atención pública del fracaso en perspectiva.

Es posible que el pasado haya sido intrascendente y hasta sea digno de condena, pero nadie debería de perder la oportunidad de demostrar con facilidad que se es mejor sin mucho esfuerzo ante la incompetencia anterior.

Lo que sucede aquí y ahora es que se enarbola la justicia como instrumento de venganza y eso expresa un sentimiento de incapacidad para alcanzar el cambio de la realidad en que vivimos todos. La queja es excusa porque el (o los) quejosos encuentran en los errores del pasado los pretextos para justificar su propia incompetencia. No pueden y no saben cómo realizar el cambio.

Estos gobiernos serían mejores que los otros si les hubieran heredado cuanto ellos necesitan para ser mejores y estarían más cerca de cumplir sus sendas promesas de campaña. De ese modo, todos, los actuales y los pasados, suman sus aportes a la “herencia maldita” entregada sin testamento a los ciudadanos. Esta es una realidad irrebatible.

Sin capacidad para construir el éxito de su propia administración, se acude a la destrucción como expresión de impotencia. Se valoran y colocan actos de categoría menor en vitrinas como si fueran trofeos y medallas auto concedidas.

Encontrar cómplices de las administraciones anteriores en las dirigencias sindicales de la burocracia y, por eso, descargar la nómina aún de trabajadores de base, es una demostración de la insensibilidad con que se gobierna.

Ni ayer ni ahora y posiblemente ni mañana encontraremos en la estructura administrativa del gobierno la honestidad, capacidad y profesionalismo que toda institución pública debería tener.

Los sucesivos gobiernos, sin importar el partido político de que procedan, despiden funcionarios y empleados por el compromiso de premiar fidelidades y apoyos políticos con plazas de vieja o de nueva creación, sin importar si los nominados conocen siquiera el contenido de sus escritorios.

Es una especie de auto engaño que, sin embargo, nutre de pretextos al recién llegado para “demostrar” que se han cumplido las promesas de “cambio” ofrecidas en las campañas.

Hasta ahora, nadie, con juicio sereno, ha podido encontrar en la vida cotidiana del estado los efectos de un cambio que haya generado un nivel de bienestar decoroso para la población en general.

Los programas clientelares funcionan por corto tiempo y no generan avance. Su impacto es cien por ciento político y establecen compromisos de corto plazo, sin la garantía para las partes de que un cambio verdadero se está dando.

Enseñar al pueblo a producir riqueza no está en los planes de gobierno. Teorías sin el respaldo de la realidad, sin el conocimiento pleno de las potencialidades que la naturaleza ofrece, se suman al abuso y el acaparamiento de lo poco que produce el agricultor y el ganadero sin respaldo oficial.

Abandonados y sin apoyos reales, miles de jefes de familia viajan a los Estados Unidos y a Canadá en busca de un ingreso mayor. Casi siempre lo logran y son ellos los que nos demuestran por qué somos un estado con la mitad de su población sumida en la pobreza, sin oportunidades de desarrollo acá.

Ponerle buena cara al mal tiempo a través de promesas plenas de ilusiones, tiene dos significados: es demagogia depurada o aquello que afirma que “mal de muchos, consuelo de…”. Salud.

LA DE SAN MIGUELITO ES SIERRA… Y CORTA

Uno no sabe si quienes le quieren sacar provecho a la Sierra de San Miguelito tienen razones legales a su favor, pero lo único cierto hasta ahora es que sus actuales poseedores, ejidatarios y comuneros, han permanecido en la pobreza por generaciones porque nunca, como ahora, han sido tentados por las monedas de cambio.

La Sierra de San Miguelito es una cadena de montañas que dan lugar a cañadas orientadas de sureste a noroeste por las que escurren las lluvias hasta lo que es la vertiente del río Santiago. Otras vertientes han sido la de la Cañada del Lobo que genera el río Españita y, que se sepa, los escurrimientos siguen ocurriendo, con provecho para la zona urbana, como lo han sido los captados por las presas de San José y El Peaje sobre el cauce del río Santiago.

Así las cosas, sin darle vuelta, hoy me parece que la relevancia de la Sierra de San Miguelito es más económica que ecológica, cuando la razón indica que debe ser al revés.

Es posible que, si la razón legal asiste a sus poseedores actuales, alguna vez veamos crecer la mancha urbana a través de las cañadas, que las dos presas se queden sin captación y que este valle del Gran Tunal se convierta en zona árida, sin el agua necesaria para abastecimiento de sus habitantes.

Los inversionistas de la tierra no ofrecen una alternativa para adelantar soluciones al problema que heredarán nuestros descendientes. No ofrecen construir un ducto eficaz para traer agua de El Realito a la zona urbana de San Luis ni ejercer presión para que esa presa, ubicada en territorio potosino, beneficie a alguien más que al par de políticos que la construyeron y adquirieron las tierras que la rodean apenas se inauguró su cortina.

Tampoco han ofrecido estudios ecológicos que aseguren la función natural de la Sierra de San Miguelito como zona de absorción que alimenta los mantos acuíferos que se explotan en la capital potosina con alrededor de 200 pozos profundos.

Que nutren el acuífero que ha sido agotado por los tomateros de Villa de Arista y que, en fin, nos demuestran que, en San Luis, el dinero se impone sobre el interés general.

El enredo ha sido muy atractivo para los zopilotes aventureros que quieren su parte encabezando organismos de “propietarios” de un bien común del estado. Argumentan con leyes y documentos, que nadie ha podido comprobar su real valor porque hay versiones sobre el origen oscuro de lo que hoy defienden como herencia, y con base en ellos quieren hacer fortuna.

En los tribunales se arreglará el conflicto generado por decreto, pero la responsabilidad de asegurar la salud de nuestro valle no puede ser dejado en manos de negociantes cuya fortuna todavía no es suficiente para dejarlos satisfechos.

EL COTARRO POLÍTICO

Hay incongruencias inexplicables. Se le atribuyen al secretario de salud del estado acusaciones a los contagiados por COVID 19 de ser los culpables de su enfermedad por no cuidarse al acudir a reuniones masivas sin protección.

Sin embargo, el “semáforo sanitario” permaneció en “verde” durante las fiestas decembrinas dizque para beneficiar al sector turístico del estado y, en especial, al restaurantero. Ora ambos sectores sufrirán de nuevo por cierres ante el crecimiento de casos… Se suma la incongruencia de realizar espectáculos a miles de personas que gustan de los grupos norteños y ahora echarles la cumpla por el aumento de contagios… Creo que ya se les hizo costumbre repartir culpas… El diputado Rubén Guajardo Barrera, presidente de la Comisión de Seguridad Pública, Prevención y Reinserción Social del Congreso del Estado, dijo ayer que “Yo creo que no es necesario aumentar la pena, yo creo que ya existe como pena el maltrato animal doméstico y lo importante es hacer un llamado a la ciudadanía a que presente las denuncias ante la Fiscalía y está por medio de sus procedimientos lleve a cabo la investigación y en este caso que se judicialice la carpeta y que se lleve la pena conforme a derecho”... Se refiere al caso de un desalmado que, con toda razón, hoy le dicen “el mataperros de la Villa Magna”… La Comisión Permanente del Congreso del Estado turnó a la Comisión de Justicia la iniciativa presentada por la diputada Cinthia Verónica Segovia Colunga que inserta un nuevo párrafo al artículo 28 del Código Procesal Administrativo para el Estado de San Luis Potosí.

El actual párrafo segundo se desplaza con el ordinal “párrafo tercero”… La inserción propuesta busca que las partes puedan autorizar a personas no abogadas o licenciadas en derecho, para oír notificaciones y enterarse de los autos, para que el ciudadano tenga más opciones al otorgar un mandato judicial… Aún con semáforo verde para los siguientes quince días, en San Luis Potosí regirán nuevas reglas: Por ejemplo, para restaurantes, cafeterías y servicios de alimentos, supermercados, plazas comerciales y comercios en general, clubes deportivos que incluyen gimnasios y albercas, centros religiosos, parajes turísticos y parques, al igual que en cines, teatros y museos, el aforo será del 60 por ciento… En funerarias, salones, jardines de fiestas y otros eventos, el aforo permitido será al 50 por ciento… En peluquerías, estéticas, barberías, spa y centros de masaje, el aforo será al 75 por ciento… Los hoteles y servicios de hospedaje, al 65 por ciento… Los deportes profesionales en espacios abiertos, el aforo permitido será del 60 por ciento… En las canchas deportivas el aforo al 30 por ciento. Para los eventos de concentración masiva con duración máxima de cinco horas también un 30 por ciento... En los centros nocturnos, bares y cabarets, el aforo será al 50 por ciento… Y dice el terrible Manolo que ¡¡ora calandrias cantan o les apachurro el nido!!... HASTA LA PRÓXIMA

mail: pedrocervantesroque@yahoo.com.mx

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