/ sábado 13 de noviembre de 2021

Solarium


La transparencia

del agua nos permite ver el fondo

Llevado al extremo del fracaso, el organismo operador del sistema de abasto de agua potable en la zona conurbada de San Luis Potosí, Soledad y Cerro de San Pedro está en agonía. INTERAPAS necesita transfusiones de recursos y la negativa es firme. Ni siquiera la opción de recuperar los fondos saqueados recientemente están entre las posibilidades de sobrevivencia.

La situación extrema lleva a la desesperada búsqueda de opciones y nadie parece observar el fondo del agua transparente donde yacen los principios constitucionales que otorgan a los ayuntamientos su autonomía como células básicas de nuestro sistema de gobierno en México. Permanecen ahí a los ojos de todos, pero a la vista de ninguno por disimulo.

Bajo consigna y sin criterios bien fundados, se le ha cerrado la opción de modificar las tarifas del consumo y los miembros del consejo de administración del INTERAPAS han quedado inermes frente al ente en inanición.

Me asombra escuchar razones políticas frente a emergencias administrativas por errores acumulados. Sujetos sin ningún calibre profesional en las materias que se exigen en la administración pública, toman decisiones asumiendo la defensa de los desvalidos, de quienes no tienen para pagar una cuota aún la vigente, porque esa defensa les deja más que el agua cada vez más escasa.

INTERAPAS comenzó su agonía cuando la recaudación de pagos por usuarios se transfirió diariamente a las arcas municipales de la capital en las pasadas administraciones. Fue la “caja chica” municipal sin importar que la terea de mantenimiento quedase pendiente. Hoy, esa etapa parece borrada de la memoria pública y nadie quiere aportar, aunque sea una idea de cómo restaurar los daños.

El reto es doble para el organismo operador del sistema de agua en la zona metropolitana de San Luis. No tiene ingresos suficientes, pero además podría no tener agua para vender. Tragedia extrema.

Se requiere con urgencia un plan económico, pero también uno técnico. Cada vez es menos el agua en el subsuelo. Cada vez tiramos más agua de lluvia porque nadie pensó en renovar las viejas presas de San Luis. Parece que la inteligencia colectiva está abrumada por conflictos políticos y bloqueada por intereses económicos. La demagogia nos estorba sin cesar y nadie hay que pueda salvar al 40 por ciento de los habitantes del estado, avecindados en este valle del Gran Tunal, que se indigna ante la hipocresía política porque es una traición.

Nadie sabe cuántos cientos, quizá miles, de millones de pesos se reclaman para garantizar el abasto de agua al Gran Tunal. El agua de la presa El Realito solo beneficia a sus creadores. El ducto hasta San Luis es una larguísima regadera que ni aire aporta a la capital potosina.

Como todos los que han pasado por la administración pública potosina comparten la culpa del desacierto, de la omisión, del importamadrismo, ninguno se atreve a contradecir lo que es un hecho: no hay agua más cara que la que no se tiene.

Sin un plan tarifario honesto, real, accesible, sin agua disponible para inyectar en una red tan vieja como inservible, y con la necia aplicación de criterios demagógicos, San Luis está en el umbral de su fracaso más estruendoso… ¡sin darse cuenta!

CONSTITUCIONALMENTE HABLANDO

El gobernador Ricardo Gallardo Cardona acaba de anunciar que enviará al Congreso del Estado una propuesta de reforma que convierta en obligación gubernamental los programas sociales y puso en marcha lo que para él es el Nuevo Plan de San Luis que tiene que ver con el reparto de despensas alimenticias en las zonas pobres de la entidad. Si bien el impacto inmediato alivia la pobreza de más de un millón de potosinos avecindados a lo largo y ancho del estado, el gasto no representa ningún beneficio de mediano y largo plazo en el plano del desarrollo económico de San Luis Potosí.

Los primeros programas asistenciales que recuerdo fueron implementados en la primera mitad del Siglo XX, cuando el gobierno federal instituyó la Lotería Nacional “para la asistencia pública” y cuya operación se conserva con algunas modificaciones porque esa institución se encargó de la famosísima rifa del avión presidencial para repartir el valor del aparato sin que se sepa hasta el momento quién o quienes fueron los ganadores del premio en cuestión. Localmente, fue el general Gonzalo N. Santos quien creó los desayunos escolares como una forma de beneficiar a los alumnos de las escuelas públicas de la capital y de los principales municipios, sistema que tuvo modificaciones con el paso de los años, entre las que figura la creación del sistema DIF que concentra las tareas sociales en beneficio de la población de escasos recursos del estado.

Pero el reparto alimenticio, aunque tiene que ver con las tareas que le son propias al DIF, ha tenido manejos diferentes. Todavía se cuestiona el monto de las adquisiciones de dotaciones alimenticias realizado durante el gobierno del mal afamado doctor Fernando Toranzo Fernández a empresas que hipotéticamente se localizaban en el estado de Puebla. Los programas alimentarios tienen antecedentes negativos pese a las bondades que tiene llevarlos a cabo con corrección. Limpiar su implementación y ejecución podría ser si los mecanismos de control son aplicados con honestidad y desligados de cualquier tema que huela a politiquería. Me refiero al seguimiento de los procesos que ya están normados para cualquier adquisición oficial y que han sido burlados en el pasado reciente tanto por dependencias estatales como municipales y que luego se enojan porque los descubren.

Mire usted, llevar alimentos a las zonas pobres del estado implica la creación de todo un sistema de reparto eficaz, tal vez costeado a fondo perdido y con mecanismos que aseguren la entrega a quienes de verdad lo necesitan y no permitir que el sistema sea un negocio para sus operadores. El concepto de honestidad y transparencia no forma parte de las cultura potosina como tampoco lo es en el ámbito nacional. Burlar y sacudirse las instancias revisoras lleva a algunos a reclamar “justicia”, sin admitir que se aplique en su propio caso.

Una cosa es eliminar las irregularidades en un proceso que merece la aprobación de todos y muy otra es incluirlos dentro de las obligaciones constitucionales del gobierno estatal y supongo que en el marco de los ayuntamientos. Si el proyecto de reforma avanza, como parece que lo hará, simultáneamente deben incluirse las leyes reglamentarias lo cual no sería problema si no fuera porque todos tenemos conocimiento de cuál es el riesgo que enfrentan esos programas que, de inicio, tienen el calificativo “programas electoreros” que ningún gobierno les ha podido borrar.

EL COTARRO POLÍTICO

Al poco tiempo de iniciados los gobiernos estatal y municipal, respectivamente, de Fernando Toranzo Fernández y Victoria Guadalupe Labastida Aguirre tuvieron su primer conflicto. Este hizo explosión en un acto público que sirvió para inaugurar la repavimentación de una parte de la avenida Himno Nacional. La alcaldesa declaró públicamente que los fondos federales correspondientes al ayuntamiento de San Luis Potosí eran intocables. Como se sabe, las zonas metropolitanas declaradas oficialmente en todo el país -y San Luis tiene dos- reciben fondos adicionales de la federación para obras y servicios. El enfado torancista salpicó a Labastida por mucho tiempo. No hay, pues, amor sin interés… Juan Manuel Carreras López de seguro tiene la preocupación de que un sobrino político suyo, hoy diputado local, pugne por que se sancione hasta con cárcel a miembros de su administración… El torpe sujeto en su arremetida incluye a la doctora Mónica Rangel, pese a que fue su “coordinador” de campaña a principios de este año, quien concentra las irregularidades administrativas más grandes y pesadas del los dos años recientes, … ¿De qué estarán hechos estos cabrones?... Por cierto, la demagogia legislativa está a todo lo que da… No encuentran cómo violar la autonomía del órgano fiscalizador para controlarlo a modo. Hasta se afirman “representantes populares” cuando su jefe real les dice sin tapujos “mis diputados”… El alcalde Enrique Galindo presentó su plan de invertir más de 1,500 millones de tepalcates en renovar San Luis. Mejor no hubiera dicho cuanto para evitar tentaciones… El terrible Manolo dice que no hay que contar billetes delante de los pobres… HASTA LA PRÓXIMA

mail: pedrocervantesroque@yahoo.com.mx


La transparencia

del agua nos permite ver el fondo

Llevado al extremo del fracaso, el organismo operador del sistema de abasto de agua potable en la zona conurbada de San Luis Potosí, Soledad y Cerro de San Pedro está en agonía. INTERAPAS necesita transfusiones de recursos y la negativa es firme. Ni siquiera la opción de recuperar los fondos saqueados recientemente están entre las posibilidades de sobrevivencia.

La situación extrema lleva a la desesperada búsqueda de opciones y nadie parece observar el fondo del agua transparente donde yacen los principios constitucionales que otorgan a los ayuntamientos su autonomía como células básicas de nuestro sistema de gobierno en México. Permanecen ahí a los ojos de todos, pero a la vista de ninguno por disimulo.

Bajo consigna y sin criterios bien fundados, se le ha cerrado la opción de modificar las tarifas del consumo y los miembros del consejo de administración del INTERAPAS han quedado inermes frente al ente en inanición.

Me asombra escuchar razones políticas frente a emergencias administrativas por errores acumulados. Sujetos sin ningún calibre profesional en las materias que se exigen en la administración pública, toman decisiones asumiendo la defensa de los desvalidos, de quienes no tienen para pagar una cuota aún la vigente, porque esa defensa les deja más que el agua cada vez más escasa.

INTERAPAS comenzó su agonía cuando la recaudación de pagos por usuarios se transfirió diariamente a las arcas municipales de la capital en las pasadas administraciones. Fue la “caja chica” municipal sin importar que la terea de mantenimiento quedase pendiente. Hoy, esa etapa parece borrada de la memoria pública y nadie quiere aportar, aunque sea una idea de cómo restaurar los daños.

El reto es doble para el organismo operador del sistema de agua en la zona metropolitana de San Luis. No tiene ingresos suficientes, pero además podría no tener agua para vender. Tragedia extrema.

Se requiere con urgencia un plan económico, pero también uno técnico. Cada vez es menos el agua en el subsuelo. Cada vez tiramos más agua de lluvia porque nadie pensó en renovar las viejas presas de San Luis. Parece que la inteligencia colectiva está abrumada por conflictos políticos y bloqueada por intereses económicos. La demagogia nos estorba sin cesar y nadie hay que pueda salvar al 40 por ciento de los habitantes del estado, avecindados en este valle del Gran Tunal, que se indigna ante la hipocresía política porque es una traición.

Nadie sabe cuántos cientos, quizá miles, de millones de pesos se reclaman para garantizar el abasto de agua al Gran Tunal. El agua de la presa El Realito solo beneficia a sus creadores. El ducto hasta San Luis es una larguísima regadera que ni aire aporta a la capital potosina.

Como todos los que han pasado por la administración pública potosina comparten la culpa del desacierto, de la omisión, del importamadrismo, ninguno se atreve a contradecir lo que es un hecho: no hay agua más cara que la que no se tiene.

Sin un plan tarifario honesto, real, accesible, sin agua disponible para inyectar en una red tan vieja como inservible, y con la necia aplicación de criterios demagógicos, San Luis está en el umbral de su fracaso más estruendoso… ¡sin darse cuenta!

CONSTITUCIONALMENTE HABLANDO

El gobernador Ricardo Gallardo Cardona acaba de anunciar que enviará al Congreso del Estado una propuesta de reforma que convierta en obligación gubernamental los programas sociales y puso en marcha lo que para él es el Nuevo Plan de San Luis que tiene que ver con el reparto de despensas alimenticias en las zonas pobres de la entidad. Si bien el impacto inmediato alivia la pobreza de más de un millón de potosinos avecindados a lo largo y ancho del estado, el gasto no representa ningún beneficio de mediano y largo plazo en el plano del desarrollo económico de San Luis Potosí.

Los primeros programas asistenciales que recuerdo fueron implementados en la primera mitad del Siglo XX, cuando el gobierno federal instituyó la Lotería Nacional “para la asistencia pública” y cuya operación se conserva con algunas modificaciones porque esa institución se encargó de la famosísima rifa del avión presidencial para repartir el valor del aparato sin que se sepa hasta el momento quién o quienes fueron los ganadores del premio en cuestión. Localmente, fue el general Gonzalo N. Santos quien creó los desayunos escolares como una forma de beneficiar a los alumnos de las escuelas públicas de la capital y de los principales municipios, sistema que tuvo modificaciones con el paso de los años, entre las que figura la creación del sistema DIF que concentra las tareas sociales en beneficio de la población de escasos recursos del estado.

Pero el reparto alimenticio, aunque tiene que ver con las tareas que le son propias al DIF, ha tenido manejos diferentes. Todavía se cuestiona el monto de las adquisiciones de dotaciones alimenticias realizado durante el gobierno del mal afamado doctor Fernando Toranzo Fernández a empresas que hipotéticamente se localizaban en el estado de Puebla. Los programas alimentarios tienen antecedentes negativos pese a las bondades que tiene llevarlos a cabo con corrección. Limpiar su implementación y ejecución podría ser si los mecanismos de control son aplicados con honestidad y desligados de cualquier tema que huela a politiquería. Me refiero al seguimiento de los procesos que ya están normados para cualquier adquisición oficial y que han sido burlados en el pasado reciente tanto por dependencias estatales como municipales y que luego se enojan porque los descubren.

Mire usted, llevar alimentos a las zonas pobres del estado implica la creación de todo un sistema de reparto eficaz, tal vez costeado a fondo perdido y con mecanismos que aseguren la entrega a quienes de verdad lo necesitan y no permitir que el sistema sea un negocio para sus operadores. El concepto de honestidad y transparencia no forma parte de las cultura potosina como tampoco lo es en el ámbito nacional. Burlar y sacudirse las instancias revisoras lleva a algunos a reclamar “justicia”, sin admitir que se aplique en su propio caso.

Una cosa es eliminar las irregularidades en un proceso que merece la aprobación de todos y muy otra es incluirlos dentro de las obligaciones constitucionales del gobierno estatal y supongo que en el marco de los ayuntamientos. Si el proyecto de reforma avanza, como parece que lo hará, simultáneamente deben incluirse las leyes reglamentarias lo cual no sería problema si no fuera porque todos tenemos conocimiento de cuál es el riesgo que enfrentan esos programas que, de inicio, tienen el calificativo “programas electoreros” que ningún gobierno les ha podido borrar.

EL COTARRO POLÍTICO

Al poco tiempo de iniciados los gobiernos estatal y municipal, respectivamente, de Fernando Toranzo Fernández y Victoria Guadalupe Labastida Aguirre tuvieron su primer conflicto. Este hizo explosión en un acto público que sirvió para inaugurar la repavimentación de una parte de la avenida Himno Nacional. La alcaldesa declaró públicamente que los fondos federales correspondientes al ayuntamiento de San Luis Potosí eran intocables. Como se sabe, las zonas metropolitanas declaradas oficialmente en todo el país -y San Luis tiene dos- reciben fondos adicionales de la federación para obras y servicios. El enfado torancista salpicó a Labastida por mucho tiempo. No hay, pues, amor sin interés… Juan Manuel Carreras López de seguro tiene la preocupación de que un sobrino político suyo, hoy diputado local, pugne por que se sancione hasta con cárcel a miembros de su administración… El torpe sujeto en su arremetida incluye a la doctora Mónica Rangel, pese a que fue su “coordinador” de campaña a principios de este año, quien concentra las irregularidades administrativas más grandes y pesadas del los dos años recientes, … ¿De qué estarán hechos estos cabrones?... Por cierto, la demagogia legislativa está a todo lo que da… No encuentran cómo violar la autonomía del órgano fiscalizador para controlarlo a modo. Hasta se afirman “representantes populares” cuando su jefe real les dice sin tapujos “mis diputados”… El alcalde Enrique Galindo presentó su plan de invertir más de 1,500 millones de tepalcates en renovar San Luis. Mejor no hubiera dicho cuanto para evitar tentaciones… El terrible Manolo dice que no hay que contar billetes delante de los pobres… HASTA LA PRÓXIMA

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