/ sábado 10 de agosto de 2019

Solarium

Y el PRI ¿hará su “agosto”?

Dos son las preocupaciones que deben tener los políticos que encabezan los dos grupos predominantes en el PRI –los neoliberales y la nomenclatura- de frente a su futuro. La elección de su dirigencia nacional mañana domingo y qué responder a la convocatoria presidencial de reducir sus presupuestos cuando menos a la mitad.

Primero la elección de su dirigencia nacional. Alejandro Moreno nació en Campeche y es miembro del PRI desde 1991 pero su desarrollo político comienza con este siglo. En 2001 coordinó las giras del presidente del Congreso de su estado natal y en 2003 fue síndico del ayuntamiento de su lugar de origen. En 2003 fue diputado federal plurinominal y en 2006 fue electo senador de la república. En 2015 fue electo gobernador de su estado postulado por el PRI y el Partido Verde, para luego solicitar licencia en junio de este año en busca de la dirigencia nacional priísta. Los maliciosos dicen que ha dialogado con el presidente Andrés Manuel López Obrador con miras a culminar acuerdos políticos relevantes para ambas partes.

Ivonne Aracely Ortega Pacheco ha sido la segunda mujer en gobernar el estado de Yucatán. Ha sido diputada local, diputada federal y senadora de la república. Concluida su gubernatura en 2012, pasó a ocupar la Secretaría General del CEN del PRI hasta el 2015 y desde ese año ha buscado ser postulada para dirigir su partido.

Lorena Piñón es veracruzana, abogada, y ha dirigido el sector femenil del PRI en su estado. Luego dirigió el Instituto de la Juventud Veracruzana y ocupó una delegación federal en su propio estado. Se postuló como candidata a la presidencia nacional del PRI pero su registro le fue cancelado por tener como antecedente una posible postulación del PAN para un cargo de elección en su entidad. Lorena defendió sus derechos políticos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y le fueron restituidos sus derechos y su registro.

Pues ellos tres buscan presidir su partido en tanto el presidente López Obrador convoca a los partidos, aprovechando el viaje, para que reduzcan sus presupuestos en un 50 por ciento como parte de la política de “austeridad republicana” y provoca una reacción que apenas comienza a manifestarse por los riesgos que ello implica en la vida política del país.

Reducir el presupuesto a los partidos –que no es lo mismo que reducir los gastos de los partidos- ofrece, de entrada, dos posibilidades. La primera es que busquenfinanciamientos privados y no necesariamente declarados, sin posibilidad de ser auditados como lo podrían ser si el recurso fuese público. Y la segunda, no menos riesgosa, que cedan a la tentación de captar recursos provenientes de la llamada delincuencia organizada.

Sin un estudio formal, documentado, que precise los gastos que realizan los partidos para su operación, es y será muy difícil que la reducción presupuestal se calcule a ojo de buen cubero. La vida política nacional no puede decidirse de ese modo. Si el costo de la democracia es alto, señálese el exceso y bórrenlo, pero sobre números ciertos. Nunca puede ser una mejor opción recortar sin medir y luego tener las consecuencias del error.

En este apartado de la vida del país no es posible reducir asignaciones a los partidos para luego entregárselas a los electores, como símil de la operación que se ejecuta en el ámbito campesino en que las organizaciones que los agrupan “patalean” para que les entreguen los recursos que ahora dicen entregar directamente a los campesinos. Los partidos políticos son la puerta más grande de acceso al poder en México. Patrocinar un partido siempre será una oportunidad de oro para cualquiera.

pedrocervantesroque@yahoo.com.mx

Y el PRI ¿hará su “agosto”?

Dos son las preocupaciones que deben tener los políticos que encabezan los dos grupos predominantes en el PRI –los neoliberales y la nomenclatura- de frente a su futuro. La elección de su dirigencia nacional mañana domingo y qué responder a la convocatoria presidencial de reducir sus presupuestos cuando menos a la mitad.

Primero la elección de su dirigencia nacional. Alejandro Moreno nació en Campeche y es miembro del PRI desde 1991 pero su desarrollo político comienza con este siglo. En 2001 coordinó las giras del presidente del Congreso de su estado natal y en 2003 fue síndico del ayuntamiento de su lugar de origen. En 2003 fue diputado federal plurinominal y en 2006 fue electo senador de la república. En 2015 fue electo gobernador de su estado postulado por el PRI y el Partido Verde, para luego solicitar licencia en junio de este año en busca de la dirigencia nacional priísta. Los maliciosos dicen que ha dialogado con el presidente Andrés Manuel López Obrador con miras a culminar acuerdos políticos relevantes para ambas partes.

Ivonne Aracely Ortega Pacheco ha sido la segunda mujer en gobernar el estado de Yucatán. Ha sido diputada local, diputada federal y senadora de la república. Concluida su gubernatura en 2012, pasó a ocupar la Secretaría General del CEN del PRI hasta el 2015 y desde ese año ha buscado ser postulada para dirigir su partido.

Lorena Piñón es veracruzana, abogada, y ha dirigido el sector femenil del PRI en su estado. Luego dirigió el Instituto de la Juventud Veracruzana y ocupó una delegación federal en su propio estado. Se postuló como candidata a la presidencia nacional del PRI pero su registro le fue cancelado por tener como antecedente una posible postulación del PAN para un cargo de elección en su entidad. Lorena defendió sus derechos políticos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y le fueron restituidos sus derechos y su registro.

Pues ellos tres buscan presidir su partido en tanto el presidente López Obrador convoca a los partidos, aprovechando el viaje, para que reduzcan sus presupuestos en un 50 por ciento como parte de la política de “austeridad republicana” y provoca una reacción que apenas comienza a manifestarse por los riesgos que ello implica en la vida política del país.

Reducir el presupuesto a los partidos –que no es lo mismo que reducir los gastos de los partidos- ofrece, de entrada, dos posibilidades. La primera es que busquenfinanciamientos privados y no necesariamente declarados, sin posibilidad de ser auditados como lo podrían ser si el recurso fuese público. Y la segunda, no menos riesgosa, que cedan a la tentación de captar recursos provenientes de la llamada delincuencia organizada.

Sin un estudio formal, documentado, que precise los gastos que realizan los partidos para su operación, es y será muy difícil que la reducción presupuestal se calcule a ojo de buen cubero. La vida política nacional no puede decidirse de ese modo. Si el costo de la democracia es alto, señálese el exceso y bórrenlo, pero sobre números ciertos. Nunca puede ser una mejor opción recortar sin medir y luego tener las consecuencias del error.

En este apartado de la vida del país no es posible reducir asignaciones a los partidos para luego entregárselas a los electores, como símil de la operación que se ejecuta en el ámbito campesino en que las organizaciones que los agrupan “patalean” para que les entreguen los recursos que ahora dicen entregar directamente a los campesinos. Los partidos políticos son la puerta más grande de acceso al poder en México. Patrocinar un partido siempre será una oportunidad de oro para cualquiera.

pedrocervantesroque@yahoo.com.mx

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