/ lunes 20 de diciembre de 2021

Pachangas y más pachangas

Y eso consta que a cada rato se organice un buen boato.Y CONSTE que no somos los únicos que lo mencionan pues no hay momento, instante o circunstancia en la cual y por lo cual estemos de manteles largos o cortos festejando hasta por que se fue o llegó tal o cual personaje niño o joven o adulto a nuestra existencia o a la ajena.

De todas maneras Juan te llamas y en este mes en el que se confunden y funden las tradiciones paganas y las católicas vaticanas abrazándose, queriéndose y amándose el tal Santa Claus de origen europeo nórdico con el Jesús arábigo indostánico y al igual que sucede con el día de muertos y el "Jalaswey", nos prestamos y se prestan para alegrarse la vida (y la de otros) con festejos en donde pulula lo simple y lo complejo en escancia de vino (¡hasta pulque!) y hasta las viandas conocidas popularmente o con olor, sabor y visualización extranjera.

ES DICIEMBRE, mes de la navidad, del nacimiento de un chilpayate al que los hados mesopotámicos y del oriente medio le fijaron un destino cruzado entre la sangre de los "Santos Inocentes" y una divinidad que causaría hecatombe 33 años después. Nacimiento de un niño, común y corriente en el lugar, el momento, el hecho, nada sobrenatural, nada extraordinario, salvo la partera llegada de la nada (sic) y la "adoración" de desconocidos "Reyes" llegados de diferentes puntos cardinales. Pero ¡nos estamos metiendo en sucesos que ya mero llegan pero que no son en estos momentos pues estamos en que son días y días de pachangas revueltas entre la divinidad y lo profano.

ES CASI FIN DE AÑO y yo no sé, pero puedo averiguarlo desde cuándo, por quién, en dónde, por qué, para quién y cuánto se implantó o se inventó EL AGUINALDO. Alabadas sean las leyes que inmersas están en la Vilipendiada y enlodada Constitución Política de México pues en ellas se finca la obligatoriedad de otorgar la tan soñada ya tradición de óbolo, bono o pago de FIN DE AÑO mismo que es ejecutorio (o séase a la de a huevo) para beneficio de todo, dije TODO, trabajador al servicio de empresas, establecimientos menores o personajes en particular (IP) con o sin contrato de por medio firmado o de palabra. El AGUINALDO debe de darse en una cuantía que medie entre el producto, la venta y la temporalidad laboral.

PERO NO todo es felicidad beneplácito, alegría; no todo es acerca al nacimiento de un niño, no todo es canto, arrullo y alegría. Miles de hogares ensombrecidos por la muerte, miles de mesas en la noche de nochebuena quedan con una silla vacía; la ausencia mortal ya no vivifica a la familia, solo hay espíritu, ya no hay materia; ya no existe alguien que en algún momento era y fué la dicha familiar, ya no está su risa, su palabra, su presencia, ya no se escucha su consejo o su regaño, ya no están sus manos en las nuestras, ya no la vemos rondar por la casa haciendo sus habituales cosas; no, ya no está con nosotros esta Navidad y Año Nuevo ni estará en las otras porque la eternidad del tiempo y del espacio se ha terminado. Miles de hogares potosinos no tendrán festejo navideño, ni de Año Nuevo ni de Reyes ni de otras "alegrías" que apenas ayer estaban con nosotros. Esta es la otra cara, la otra faceta de la vida, esta es la otra estampa, la más triste, lóbrega, oscura de nuestro San Luis que vive y vivirá recordando el pasado bajo la sombra de la vida y de la muerte. Pese a todo lo negro que nos tiñe vivamos con la fuerza que nos da lo perfecto bajo la mano del Gran Arquitecto.

No todo es felicidad beneplácito, alegría; no todo es acerca al nacimiento de un niño, no todo es canto, arrullo y alegría. Miles de hogares ensombrecidos por la muerte, miles de mesas en la noche de nochebuena quedan con una silla vacía

Y eso consta que a cada rato se organice un buen boato.Y CONSTE que no somos los únicos que lo mencionan pues no hay momento, instante o circunstancia en la cual y por lo cual estemos de manteles largos o cortos festejando hasta por que se fue o llegó tal o cual personaje niño o joven o adulto a nuestra existencia o a la ajena.

De todas maneras Juan te llamas y en este mes en el que se confunden y funden las tradiciones paganas y las católicas vaticanas abrazándose, queriéndose y amándose el tal Santa Claus de origen europeo nórdico con el Jesús arábigo indostánico y al igual que sucede con el día de muertos y el "Jalaswey", nos prestamos y se prestan para alegrarse la vida (y la de otros) con festejos en donde pulula lo simple y lo complejo en escancia de vino (¡hasta pulque!) y hasta las viandas conocidas popularmente o con olor, sabor y visualización extranjera.

ES DICIEMBRE, mes de la navidad, del nacimiento de un chilpayate al que los hados mesopotámicos y del oriente medio le fijaron un destino cruzado entre la sangre de los "Santos Inocentes" y una divinidad que causaría hecatombe 33 años después. Nacimiento de un niño, común y corriente en el lugar, el momento, el hecho, nada sobrenatural, nada extraordinario, salvo la partera llegada de la nada (sic) y la "adoración" de desconocidos "Reyes" llegados de diferentes puntos cardinales. Pero ¡nos estamos metiendo en sucesos que ya mero llegan pero que no son en estos momentos pues estamos en que son días y días de pachangas revueltas entre la divinidad y lo profano.

ES CASI FIN DE AÑO y yo no sé, pero puedo averiguarlo desde cuándo, por quién, en dónde, por qué, para quién y cuánto se implantó o se inventó EL AGUINALDO. Alabadas sean las leyes que inmersas están en la Vilipendiada y enlodada Constitución Política de México pues en ellas se finca la obligatoriedad de otorgar la tan soñada ya tradición de óbolo, bono o pago de FIN DE AÑO mismo que es ejecutorio (o séase a la de a huevo) para beneficio de todo, dije TODO, trabajador al servicio de empresas, establecimientos menores o personajes en particular (IP) con o sin contrato de por medio firmado o de palabra. El AGUINALDO debe de darse en una cuantía que medie entre el producto, la venta y la temporalidad laboral.

PERO NO todo es felicidad beneplácito, alegría; no todo es acerca al nacimiento de un niño, no todo es canto, arrullo y alegría. Miles de hogares ensombrecidos por la muerte, miles de mesas en la noche de nochebuena quedan con una silla vacía; la ausencia mortal ya no vivifica a la familia, solo hay espíritu, ya no hay materia; ya no existe alguien que en algún momento era y fué la dicha familiar, ya no está su risa, su palabra, su presencia, ya no se escucha su consejo o su regaño, ya no están sus manos en las nuestras, ya no la vemos rondar por la casa haciendo sus habituales cosas; no, ya no está con nosotros esta Navidad y Año Nuevo ni estará en las otras porque la eternidad del tiempo y del espacio se ha terminado. Miles de hogares potosinos no tendrán festejo navideño, ni de Año Nuevo ni de Reyes ni de otras "alegrías" que apenas ayer estaban con nosotros. Esta es la otra cara, la otra faceta de la vida, esta es la otra estampa, la más triste, lóbrega, oscura de nuestro San Luis que vive y vivirá recordando el pasado bajo la sombra de la vida y de la muerte. Pese a todo lo negro que nos tiñe vivamos con la fuerza que nos da lo perfecto bajo la mano del Gran Arquitecto.

No todo es felicidad beneplácito, alegría; no todo es acerca al nacimiento de un niño, no todo es canto, arrullo y alegría. Miles de hogares ensombrecidos por la muerte, miles de mesas en la noche de nochebuena quedan con una silla vacía

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