/ viernes 15 de octubre de 2021

Opinión


Lecciones Bíblicas acerca del pecado

Josué 7: 1 al 26

El pecado en nuestra vida es algo serio, no es algo que podemos tratar a la ligera, de manera superficial. En el Libro de Josué capítulo siete, encontramos varias lecciones que nos enseñan precisamente sobre la seriedad del pecado.

En Josué 7:1 dice: “Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel”.

En primer lugar, el pecado hace que la ira de Jehová se encienda; no debemos cometer el error de pensar que Dios es indiferente al pecado, que lo justifica o que de alguna manera lo acepta, no es así; en Salmo 7:11 dice: “Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días.” También en Juan 3:36, en cuanto la gente que rechaza creer en Jesús dice lo siguiente: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

Nos agrada pensar y saber acerca del amor de Dios, de su misericordia y su bondad; pero luego nos cuesta trabajo aceptar que la Biblia también enseña que el pecado trae consecuencias, que la ira divina se enciende y por eso necesitamos tomarlo con seriedad.

Otra lección que encontramos esta en Josué 7:11 y 12, donde dice: “Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.”

Es interesante que aunque fue un solo hombre llamado Acán el que tomó indebidamente de los despojos: un manto babilónico, doscientos siclos de plata y un lingote de oro, y fue y lo escondió bajo su tienda, eso trajo consecuencias sobre él pueblo también, pues fueron derrotados por el enemigo.

Somos egoístas cuando pensamos que al pecar, seremos los únicos afectados, cuando lo cierto es que otros también serán dañados. Por ejemplo un hombre casado que es infiel teniendo intimidad con otras mujeres y sigue teniendo relaciones con su esposa, no va a pasar mucho que le transmita una enfermedad, ya que hay que recordar que nuestros pecados afectan a otros.

Finalmente el pecado trae turbación Josué 7:24-25 dice: Entonces Josué, y todo Israel con el tomaron a Acán hijo de Zera el dinero, el manto el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo en cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor (esto es turbación) Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.

Turbación significa estado de ánimo de una persona confundiéndola o aturdiéndola hasta dejarla sin saber que hacer, ni que decir y eso es una manera muy lamentable de vivir, pero es precisamente lo que produce el pecado al punto de no corregirse será mortal como sucedió con Acán y su familia; que Dios nos de sabiduría de tratar con esto, entendiendo Proverbios 28:13 donde la Biblia dice: que el que encubre sus pecados no prosperará mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. ¡Amén!


Lecciones Bíblicas acerca del pecado

Josué 7: 1 al 26

El pecado en nuestra vida es algo serio, no es algo que podemos tratar a la ligera, de manera superficial. En el Libro de Josué capítulo siete, encontramos varias lecciones que nos enseñan precisamente sobre la seriedad del pecado.

En Josué 7:1 dice: “Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel”.

En primer lugar, el pecado hace que la ira de Jehová se encienda; no debemos cometer el error de pensar que Dios es indiferente al pecado, que lo justifica o que de alguna manera lo acepta, no es así; en Salmo 7:11 dice: “Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días.” También en Juan 3:36, en cuanto la gente que rechaza creer en Jesús dice lo siguiente: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

Nos agrada pensar y saber acerca del amor de Dios, de su misericordia y su bondad; pero luego nos cuesta trabajo aceptar que la Biblia también enseña que el pecado trae consecuencias, que la ira divina se enciende y por eso necesitamos tomarlo con seriedad.

Otra lección que encontramos esta en Josué 7:11 y 12, donde dice: “Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.”

Es interesante que aunque fue un solo hombre llamado Acán el que tomó indebidamente de los despojos: un manto babilónico, doscientos siclos de plata y un lingote de oro, y fue y lo escondió bajo su tienda, eso trajo consecuencias sobre él pueblo también, pues fueron derrotados por el enemigo.

Somos egoístas cuando pensamos que al pecar, seremos los únicos afectados, cuando lo cierto es que otros también serán dañados. Por ejemplo un hombre casado que es infiel teniendo intimidad con otras mujeres y sigue teniendo relaciones con su esposa, no va a pasar mucho que le transmita una enfermedad, ya que hay que recordar que nuestros pecados afectan a otros.

Finalmente el pecado trae turbación Josué 7:24-25 dice: Entonces Josué, y todo Israel con el tomaron a Acán hijo de Zera el dinero, el manto el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo en cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor (esto es turbación) Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.

Turbación significa estado de ánimo de una persona confundiéndola o aturdiéndola hasta dejarla sin saber que hacer, ni que decir y eso es una manera muy lamentable de vivir, pero es precisamente lo que produce el pecado al punto de no corregirse será mortal como sucedió con Acán y su familia; que Dios nos de sabiduría de tratar con esto, entendiendo Proverbios 28:13 donde la Biblia dice: que el que encubre sus pecados no prosperará mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. ¡Amén!

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