/ domingo 3 de octubre de 2021

Opinión


Mi amiga Cuca se fue

Hace pocos meses mi amiga Cuca se fue, aquella que, en vida, fue compañera de vida, tristezas, alegrías, amores, amoríos y desamores que junto a mí, la acompañaron.

Era una bella mañana de verano donde me preparaba para una plática sobre pintura y, ¡Oh sorpresa, susto y desilusión al verla tirada en el patio¡, nunca imaginé que un día ya no estuviese, curiosa es la vida, porque, ¿tal vez? Aceptamos serenamente la partida de amigos y familia, pero que mi bolita blanca llena de pelos que buscaba la comba para meterse debajo mí, un día desapareciera, ¡jamás¡¡no! a mi Cuca no le pasaría eso. Porque cuando mi Cuca volteaba con sus ojitos café marrón y sus largas orejas blancas me decía que, en el mundo, aún hay esperanza para anunciar que vivimos en paz, recordándome, que a veces nos falta el aire de amor y sin embargo, vivimos bien.

Pero sin mi Cuca, la vida no es igual, me falta su llamado matutino y su risa burlona cuando le contaba mis cuitas, su soporte y mano amiga, aunque sé que está bien, el no verla o saber de ella, me hace sentirla ausente y distante y duele, cómo duele cuando un hijo o hermano desaparece, ahora comprendo la angustia de madres de hijos desaparecidos, pues, al saberlos muertos, sabemos dónde están, al no saber de ellos mil cosas vuelan en el pensamiento y la angustia es fuerte.

En el México que crecí, perro y familia venían en paquete, ahí, se manifestaba la historia, hay quien dice que no importa y todo se olvida, tal vez para algunos sea fácil, pero mientras vivan en nuestro recuerdo, siempre los recordaremos, hay quien dice que el perro viene del lobo y hay quien cree que del chacal; más bien, yo creo que del coyote, pues su figura está en pinturas rupestres y en bellas caricaturas, en pinturas del renacimiento y en el mundo abstracto del arte.

En la Literatura, Kafka lo pone en La Muralla China y Colette Audry en Detrás de la Bañera; sin embargo, para usted y para mí, lo encontramos parado al tomar el camión, en los mercados y en baños públicos. Ha sido testigo fiel de independencia, guerras, revoluciones y revueltas, de momentos trágicos y alegres, de temblores y erupciones volcánicas, de pasiones y violencia familiar, del ruido en las calles y el silencio en los sepulcros, son más leales que el mejor soldado de guerra, su lealtad está a prueba de cualquier ametralladora o de la dulce niña que jala sus patas, pica sus ojos y le asusta como musa de Velázquez.

Ni duda hay, que el perro es fiel guardián cuando se le adopta, aparece como grillo saltando en dos patas haciendo piruetas para alegrar la casa, aunque parezca enajenado mental al morder su cola persiguiéndola, es más inteligente que muchos de nosotros, aunque, en ocasiones, se asemeja al humano al perseguir sin fin a su propia sombra o al pájaro, correteando lo imposible de alcanzar, o permanecer corriendo sin ton ni son tras una pelota que lo conduce al nunca jamás buscando entretener al dueño de su vida. Poco me importó conocer si mi Cuca era de pedigrí, como poco me ha importado si mi familia lo tiene, porque con saber que somos uno, ausentes o presentes, ¡a mí me basta!, por eso, cuando llego a casa en ocasiones me invade la nostalgia, sé, que aunque la recuperase, no sería lo mismo, el tiempo pasa y se vive en el día con día, para tal fin nacimos y para tal fin morimos, es mejor vivir ocupándose, que morir de aburrimiento, ¡qué pequeño es el mundo!, lo empequeñecemos con prejuicios y miserias en una uniformidad tediosa donde vamos y venimos buscando los anhelos de belleza que permitan escoger el mundo que deseamos para realizar los sueños, mientras usted goza de sus fieles compañeros, agradezco sus comentarios en

angeldesofia@yahoo.com.mx

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Mi amiga Cuca se fue

Hace pocos meses mi amiga Cuca se fue, aquella que, en vida, fue compañera de vida, tristezas, alegrías, amores, amoríos y desamores que junto a mí, la acompañaron.

Era una bella mañana de verano donde me preparaba para una plática sobre pintura y, ¡Oh sorpresa, susto y desilusión al verla tirada en el patio¡, nunca imaginé que un día ya no estuviese, curiosa es la vida, porque, ¿tal vez? Aceptamos serenamente la partida de amigos y familia, pero que mi bolita blanca llena de pelos que buscaba la comba para meterse debajo mí, un día desapareciera, ¡jamás¡¡no! a mi Cuca no le pasaría eso. Porque cuando mi Cuca volteaba con sus ojitos café marrón y sus largas orejas blancas me decía que, en el mundo, aún hay esperanza para anunciar que vivimos en paz, recordándome, que a veces nos falta el aire de amor y sin embargo, vivimos bien.

Pero sin mi Cuca, la vida no es igual, me falta su llamado matutino y su risa burlona cuando le contaba mis cuitas, su soporte y mano amiga, aunque sé que está bien, el no verla o saber de ella, me hace sentirla ausente y distante y duele, cómo duele cuando un hijo o hermano desaparece, ahora comprendo la angustia de madres de hijos desaparecidos, pues, al saberlos muertos, sabemos dónde están, al no saber de ellos mil cosas vuelan en el pensamiento y la angustia es fuerte.

En el México que crecí, perro y familia venían en paquete, ahí, se manifestaba la historia, hay quien dice que no importa y todo se olvida, tal vez para algunos sea fácil, pero mientras vivan en nuestro recuerdo, siempre los recordaremos, hay quien dice que el perro viene del lobo y hay quien cree que del chacal; más bien, yo creo que del coyote, pues su figura está en pinturas rupestres y en bellas caricaturas, en pinturas del renacimiento y en el mundo abstracto del arte.

En la Literatura, Kafka lo pone en La Muralla China y Colette Audry en Detrás de la Bañera; sin embargo, para usted y para mí, lo encontramos parado al tomar el camión, en los mercados y en baños públicos. Ha sido testigo fiel de independencia, guerras, revoluciones y revueltas, de momentos trágicos y alegres, de temblores y erupciones volcánicas, de pasiones y violencia familiar, del ruido en las calles y el silencio en los sepulcros, son más leales que el mejor soldado de guerra, su lealtad está a prueba de cualquier ametralladora o de la dulce niña que jala sus patas, pica sus ojos y le asusta como musa de Velázquez.

Ni duda hay, que el perro es fiel guardián cuando se le adopta, aparece como grillo saltando en dos patas haciendo piruetas para alegrar la casa, aunque parezca enajenado mental al morder su cola persiguiéndola, es más inteligente que muchos de nosotros, aunque, en ocasiones, se asemeja al humano al perseguir sin fin a su propia sombra o al pájaro, correteando lo imposible de alcanzar, o permanecer corriendo sin ton ni son tras una pelota que lo conduce al nunca jamás buscando entretener al dueño de su vida. Poco me importó conocer si mi Cuca era de pedigrí, como poco me ha importado si mi familia lo tiene, porque con saber que somos uno, ausentes o presentes, ¡a mí me basta!, por eso, cuando llego a casa en ocasiones me invade la nostalgia, sé, que aunque la recuperase, no sería lo mismo, el tiempo pasa y se vive en el día con día, para tal fin nacimos y para tal fin morimos, es mejor vivir ocupándose, que morir de aburrimiento, ¡qué pequeño es el mundo!, lo empequeñecemos con prejuicios y miserias en una uniformidad tediosa donde vamos y venimos buscando los anhelos de belleza que permitan escoger el mundo que deseamos para realizar los sueños, mientras usted goza de sus fieles compañeros, agradezco sus comentarios en

angeldesofia@yahoo.com.mx

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