/ miércoles 25 de noviembre de 2020

Eureka

¿Por qué no regresar a clases presenciales hasta que las y los alumnos se vacunen?

Muchas organizaciones, desde las más importantes como la Organización Mundial de la Salud, así como infectólogos, médicos en general, políticos, no tienen consensos sobre el regreso a las clases presenciales en los sistemas educativos, usted y yo podemos revisar miles de documentos al respecto.

La apuesta federal en México es el retorno hasta la aplicación de una vacuna y de estar en semáforo verde, ojalá se cumpla.

Por supuesto, hay quienes opinan lo contrario, mi postura es asegurar la salud y la vida. Ayer se ubicó a México como uno de los peores países para vivir en la pandemia Covid-19, no tengo elementos para estar de acuerdo o en desacuerdo; sí sabemos que tenemos hospitales públicos y privados rebasados por la pandemia y por muchas otras enfermedades, en este país sigue muriendo gente por la falta de medicamentos y de atención oportuna.

Las pruebas rápidas para detectar el Covid-19 apenas se aplicaron en la Ciudad de México, en el resto del país todavía no se tienen y los resultados tardan 3 días o más, lo cual implica la vida o la muerte. Tenemos un gran personal de salud, pero muy exhausto por las largas jornadas de trabajo, no cuentan con el equipo necesario de manera permanente y con una frustración emocional de ver como la gente sigue contagiándose en actividades no prioritarias.

Como experta en educación y comunicación, en la práctica y en la investigación científica, me sorprenden las voces solicitando regresar a las aulas porque los alumnos están exhaustos de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), cuando son una generación que nació y ha crecido con ellas, tal vez el problema no es la mediación tecnológica, si no cómo se hace en lo educativo.

Otro de los argumentos para solicitar el regreso a las aulas es la violencia familiar padecida por los infantes y los jóvenes en sus hogares, claro, ¡esto es gravísimo!, pero entonces el problema siempre ha estado en sus casas y no por la educación mediada por las TIC y la televisión.

Hablan que los niños, adolescentes y jóvenes no contagian ni se contagian, lamentablemente hasta hoy no hay estadísticas de ello, ni investigaciones contundentes, si alguien las tiene ojalá las proporcione. Usted puede estar desesperado, pregúntese si es por ellos o por nosotros como padres, el mayor problema emocional está en los adultos.

La próxima semana hablaré de las herramientas utilizadas por los niños y los jóvenes para comunicarse, ellos se retroalimentan, son una generación con muchas fortalezas, superiores a las nuestras. Hoy estamos en el mundo del “e-learning” y de la comunicación digital, tan solo con la aplicación del WhatsApp y del Facebook; me he dedicado a estudiarlo.

En el México que usted y yo conocemos, tanto en los espacios públicos como privados, ante fenómenos con muy pocas certezas como la pandemia Covid-19, ¿será válido arriesgar la salud de la niñez, la juventud y sus familias por un retorno a las aulas físicas?, como lo decía el gran autor Gabriel García Márquez: la nostalgia, borra los malos momentos y magnifica los buenos. El índice de muertes en niños y adolescentes es mínimo hasta hoy, ojalá me escriba a lizyuaslp@gmail.com.

¿Por qué no regresar a clases presenciales hasta que las y los alumnos se vacunen?

Muchas organizaciones, desde las más importantes como la Organización Mundial de la Salud, así como infectólogos, médicos en general, políticos, no tienen consensos sobre el regreso a las clases presenciales en los sistemas educativos, usted y yo podemos revisar miles de documentos al respecto.

La apuesta federal en México es el retorno hasta la aplicación de una vacuna y de estar en semáforo verde, ojalá se cumpla.

Por supuesto, hay quienes opinan lo contrario, mi postura es asegurar la salud y la vida. Ayer se ubicó a México como uno de los peores países para vivir en la pandemia Covid-19, no tengo elementos para estar de acuerdo o en desacuerdo; sí sabemos que tenemos hospitales públicos y privados rebasados por la pandemia y por muchas otras enfermedades, en este país sigue muriendo gente por la falta de medicamentos y de atención oportuna.

Las pruebas rápidas para detectar el Covid-19 apenas se aplicaron en la Ciudad de México, en el resto del país todavía no se tienen y los resultados tardan 3 días o más, lo cual implica la vida o la muerte. Tenemos un gran personal de salud, pero muy exhausto por las largas jornadas de trabajo, no cuentan con el equipo necesario de manera permanente y con una frustración emocional de ver como la gente sigue contagiándose en actividades no prioritarias.

Como experta en educación y comunicación, en la práctica y en la investigación científica, me sorprenden las voces solicitando regresar a las aulas porque los alumnos están exhaustos de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), cuando son una generación que nació y ha crecido con ellas, tal vez el problema no es la mediación tecnológica, si no cómo se hace en lo educativo.

Otro de los argumentos para solicitar el regreso a las aulas es la violencia familiar padecida por los infantes y los jóvenes en sus hogares, claro, ¡esto es gravísimo!, pero entonces el problema siempre ha estado en sus casas y no por la educación mediada por las TIC y la televisión.

Hablan que los niños, adolescentes y jóvenes no contagian ni se contagian, lamentablemente hasta hoy no hay estadísticas de ello, ni investigaciones contundentes, si alguien las tiene ojalá las proporcione. Usted puede estar desesperado, pregúntese si es por ellos o por nosotros como padres, el mayor problema emocional está en los adultos.

La próxima semana hablaré de las herramientas utilizadas por los niños y los jóvenes para comunicarse, ellos se retroalimentan, son una generación con muchas fortalezas, superiores a las nuestras. Hoy estamos en el mundo del “e-learning” y de la comunicación digital, tan solo con la aplicación del WhatsApp y del Facebook; me he dedicado a estudiarlo.

En el México que usted y yo conocemos, tanto en los espacios públicos como privados, ante fenómenos con muy pocas certezas como la pandemia Covid-19, ¿será válido arriesgar la salud de la niñez, la juventud y sus familias por un retorno a las aulas físicas?, como lo decía el gran autor Gabriel García Márquez: la nostalgia, borra los malos momentos y magnifica los buenos. El índice de muertes en niños y adolescentes es mínimo hasta hoy, ojalá me escriba a lizyuaslp@gmail.com.

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